¿Existe algo peor que separar a unos hermanos al nacer? No lo sé, pero la verdad es que no podía dormir sabiendo de la tristeza de Red Gatete y es que se pasaba toda la noche llorando y maullando como alma en pena.
Así que he tenido que ponerle remedio.
El paciente:
Las herramientas de operación:
Empezamos por quitar tapa y corona, como es lógico.
Ahora las agujas. Yo quito las tres a la vez.
La nueva esfera tiene pines para tres posiciones diferentes así que más trabajo. Como mi herramienta de corte es generalista no es capaz de cortar a ras los pines. Así que luego he tenido que limar bien el restante.
Esta vez no me he quedado corto con el arsenal de agujas para así poder probar. Por dos euros cada juego, he preferido tener opciones de cambio.
Y ahora a hacer pruebas con las agujas posicionadas sobre la esfera. Para el dial, esta vez he preferido algo de corte más clásico al Red Gatete, para darle distinción al reloj.
Todo, para finalmente quedarme con las primeras que había elegido y comprado.
Monto las tres y listo. Esta vez la segundera me ha dado más guerra.
Movimiento a la caja y aceite de silicona a la junta, que todo el mundo sabe que a los tigres les gusta mucho el agua.
Y finiquitado.
El lúmen no está mal, peor que el del Red Gatete pero infinitamente mejor que el que tenía el Invicta de origen. Que bueno, no sé ni si tenía o era una impresión mía.
Y juntos de nuevo, miradlos que felices están, ronronean de placer.
Ahora solo falta encontrarle un collar adecuado a su exquisited y elegancia, por ahora va con la perlón azul de las fotos.
Gracias por leer.























