Si bien estas deslavazadas líneas pretenden dar cuenta de una locura contemporánea (ya tenemos imágenes del que será el nuevo modelo de Straton), debemos remontarnos un poco en el río de la historia para darle algo de contexto y ponerla en perspectiva.
Los orígenes
Nos encontramos en vísperas de la Primera Guerra Mundial, son los años de la denominada Paz armada, años en que la ciencia, la tecnología y la moda generan transformaciones culturales y económicas que influyen en todas las capas de la sociedad. Es la denominada belle époque que precede a los trágicos años que se avecinan. Georges Gay nace en la idílica localidad de Le Brassus, en el Vallée de Joux, en Suiza, cuna de marcas míticas como Audemars-Piguet, Blancpain, Bréguet, Jaeger-LeCoultre,…
Será también a orillas del Lac de Joux, en Les Bioux, donde se fabricarán los ébauches y otros componentes de los cronógrafos Valjoux. Con el paso de los años será en este mismo pueblo de Bioux donde Georges Gay abrirá su propio negocio relojero en 1943.
En 1952 construye su fábrica y en 1955 abre un taller de montaje en Morges. Tres años más tarde, abre una sucursal en Bienne y lanza su marca Desotos (marca que por cierto había sido previamente registrada por Gigandet & Chopard de Tramelan pero que ahora se transfiere a Desotos S.A.). La marca Georges Gay, por su parte, verá la luz en 1964. Cerca de un centenar de empleados trabajarán buscando la calidad y precisión de los numerosos relojes desarrollados y producidos íntegramente en estos tres lugares en Suiza.


La marca Desotos se centrará sobre todo en relojes deportivos y la empresa afirmará ser “la primera en utilizar métodos de cadena de montaje en la producción de cronógrafos”. En 1971 Desotos también fabricará relojes de señora pero durante la crisis del cuarzo la empresa pareció haberse centrado en los cronógrafos. Como se puede imaginar, el catálogo es amplio con unos diseños muy de la época que no han perdido para nada su atractivo. Algunos ejemplos:
Pero el año que nos interesa es 1972. Es una época de contrastes, será el año del “Bloody Sunday”, del Apollo XVII, el año en que Mark Spitz ganará siete medallas y Septiembre Negro llevará a cabo la masacre de Munich, es el año de lo que se conocerá como “el milagro de los Andes”, se estrenan Cabaret y Garganta Profunda, título al que harán famoso no las habilidades orales de su protagonista sino Woodward y Bernstein destapando un mucho más sucio escándalo Watergate. Las ventas del popular Volkswagen Escarabajo superan las del Ford Modelo T, se lanza HBO y Atari saca su Pong.
Planteándose las necesidades de los pilotos de carreras o pilotos de avión, de contar con una buena referencia de tiempos que pueda consultarse al instante y sin apenas distracción, Desotos decide tomar una atrevida solución de diseño, crear un cronógrafo que no pueda quedar tapado por la manga larga de un mono o una chaqueta de piloto. Y así nace el que será conocido como “Cuffbuster”. Monta un movimiento Valjoux 7734 con un puente firmado por Sicura (que también utilizaba Brietling) y presenta una caja con los pulsadores a lo largo de su parte superior (modo bullhead) para facilitar su manejo. Además, tiene una curiosa disposición asimétrica que permite que se asiente parcialmente sobre el dorso de la mano, lo que impide que quede cubierta por la manga del usuario y facilita así el acceso.
Sin duda lo consideraron una solución de diseño elegante a un problema que al resto de los mortales nos podría parecer no tan obvio. Los 70 en estado puro. El modelo mereció una entrada en el libro de Josh Sims y Mitch Greenblatt, Retro Watches: The Modern Collector’s Guide.

Como solía pasar en la época, el mismo modelo pudo encontrarse después ofrecido por una marca diferente. Así, por ejemplo, Diarex
Un último apunte sobre Desotos antes de continuar. En 1988 la empresa fue adquirida por el relojero Claude Meylan, quien anteriormente había trabajado para Audemars Piguet en Le Brassus y cuya familia tenía largas raíces relojeras en el Valle de Joux. Con esta compra iniciaría su carrera como independiente relanzando la marca esta vez con su nombre.
Por lo que respecta al fundador, Georges Gay, falleció en 2002. Hace unos años, dos de sus nietos, Jean-Michel Gay-Golay y Philippe Gay, relanzaron la marca Georges Gay, deseosos de perpetuar la tradición y el saber hacer de su abuelo.
La Locura de Straton
Fue en 2015 cuando Kyle Schut decidió combinar su amor por los coches clásicos, las carreras (compite con un Alfa Romeo Alfetta GT de 1977) y los relojes creando una marca de relojes que reflejara sus pasiones. Así es como nació Straton Watch Co. Con el lema “estilo creado a través de la pasión”, ha ido lanzando una serie de modelos y accesorios que giran en torno al mundo del motor y presentan unos diseños muy de aire setentero.
En octubre lanzará la que sin duda es su propuesta más rompedora, el Sprint, un homenaje al Cuffbuster anteriormente mencionado. De momento aún no se conocen todos los detalles más allá de que tendrá un precio de lanzamiento en torno a los $350, que monta meca-cuarzo y que tiene un grosor de 12mm incluyendo el cristal. Las otras dimensiones de momento no las he visto mencionadas por ningún lado pero, como referencia, el Cuffbuster original tenía una caja de 58,4x37 mm. Ya se pueden ver los prototipos.
Es un diseño atrevido, nada convencional y totalmente polarizador, de esos que o te encanta o lo odias. Kyle lo acepta y no tiene reparos en reconocer que lo hace porque a él le gusta. Sin entrar a valorar lo acertado o no del diseño y su utilidad real, hacer algo diferente y sin dejarse llevar por lo que te marque el mercado o “las redes” es digno de alabar. Probablemente no venderá tantos como con sus otros modelos (siempre un éxito) y cualquier asesor de negocio le habría dicho que sacar algo así era una locura pero lo venda o no, bendita locura.


























