Muy buen apunte. La verdad es que el apodo “Bullhead” es como una especie de paraguas bajo el que se pueden enumerar gran cantidad de piezas. Más que definir un modelo concreto, se refiere a una solución técnica en la que los pulsadores y la corona (esta última no siempre) se colocan en la parte alta de la caja, a las 12. Esa ubicación da al reloj ese aspecto de cabeza de toro (bullhead) que le hace merecedor del ya mencionado mote. Al no centrarse en un modelo concreto, la variedad de diseños es ciertamente grande abarcando todo tipo de modelos y épocas, desde los primeros ejemplos a finales de los 60 / inicios de los 70, hasta los más actuales, mecánicos, de cuarzo, etc. Pondremos algunos a modo de ilustración.
El Omega fue de los primeros y la marca volvería a visitar este tipo de diseño en 2013.
Breitling llamó a los suyos “Pult Pupitre”, una curiosa denominación que utiliza los términos alemán y francés para la palabra escritorio.
Como hemos visto, marcas como Breitling dieron un nombre oficial a sus modelos que nada tenía que ver con el apodo que definiría después a este tipo de cronógrafos pero también nos encontramos con modelos que sí recibieron un apodo diferente en su momento. Tenemos por ejemplo el caso del cronógrafo Desotos, de 1972, apodado “Cuffbuster” (se habló sobre este modelo y el homenaje reciente de Straton en otro hilo)
o el Bulova ref. 31008-6W, de 1973, que se ganó el sobrenombre de “Parking Meter” (parquímetro) por el diseño de sus registros.
En 2023, Bulova sacó una reedición del modelo, esta vez en cuarzo.
Lo dicho, amplísimo el campo de los “Bullhead”, bien es cierto que mucho más prolífico en épocas pasadas que en la actualidad.









































