Laco Squad Atacama Cuarzo UTC: El Centinela del Mar del Norte

Mar del Norte — 61°14’36"N, 001°47’12"E / 02:17 UTC

La noche era una inmensa extensión de oscuridad y aguas embravecidas.

A ciento cincuenta kilómetros al noreste de las Islas Shetland, anclada a gran profundidad, la plataforma Borealis Alpha combatía silenciosa y estoicamente contra uno de los entornos más hostiles del planeta.

Embates de olas, vendavales, corrientes marinas, óxido, condiciones extremas para materiales, equipamiento y personal.

La estructura principal descendía desde la superficie hasta el lecho marino situado a 148 metros de profundidad. Cuatro enormes patas reticuladas de acero tubular con soldaduras de especiales de alto espesor estaban fijadas al subsuelo marino mediante pilotes de casi dos metros de diámetro, hincados aproximadamente sesenta metros en las capas de arena y arcilla compactadas durante millones de años.

En total, desde la cubierta superior hasta el extremo inferior de los pilotes, la estructura superaba los doscientos metros de altura, más que muchos rascacielos de una gran ciudad.

Parecía una ciudad industrial flotante, estaba iluminada por cientos de focos que se reflejaban en un océano negro y embravecido.

La Borealis Alpha era una plataforma fija tipo Jacket, es decir, no semi sumergible mediante tirantes o posicionamiento dinámico, sino anclada al fondo. Permanecía allí, impertérrita, sólida, firme, estoica desde hacía casi una década.

En ella trabajaban y convivían más de 100 hombres y mujeres.

Técnicos de perforación, operarios de mantenimiento, soldadores, ingenieros de producción, especialistas en seguridad, meteorólogos, operadores de radio, cocineros, médicos, personal de limpieza, etc.

Cada uno y cada una desempeñaba una función dentro de aquel complejo organismo de acero.

La cubierta superior alojaba el helipuerto, las grúas y los sistemas de carga.

Debajo se encontraban las salas de control, auténticos cerebros electrónicos desde donde se supervisaban presiones, caudales y temperaturas de los pozos.

Más abajo estaban los módulos de alojamiento: camarotes, comedor, gimnasio, enfermería y salas de descanso.

En las entrañas de la estructura se extendían kilómetros de tuberías, válvulas, bombas hidráulicas y separadores donde el petróleo, el gas y el agua eran procesados antes de ser enviados a tierra.

Todo funcionaba las veinticuatro horas del día.

Todo dependía de que miles de elementos trabajasen en perfecta armonía.

Algunos descansaban en sus camarotes tras un turno de doce horas. Otros ocupaban la sala de control central, donde decenas de pantallas mostraban caudales, temperaturas y presiones procedentes de los pozos situados kilómetros bajo el lecho marino.

Más abajo, en el módulo de producción, enormes separadores procesaban el petróleo recién extraído.

Allí el crudo era separado del agua y del gas asociado antes de ser impulsado por tuberías submarinas hacia tierra firme.

En otros compartimentos trabajaban mecánicos, electricistas y soldadores. La enfermería permanecía en silencio.

En las cocinas, el personal preparaba ya el desayuno para el relevo de la mañana.

Las pantallas del radar mostraban un mar embravecido.

Viento del NE, 40 nudos sostenidos, rachas superiores a cincuenta, olas de seis y nueve metros, mar arbolada (Grado 7 en la Escala Douglas).

En estas condiciones, las olas son muy altas y largas, rompen con gran fuerza y la espuma se dispone en bandas estrechas siguiendo la dirección del viento, lluvia horizontal y una temperatura del agua de tan solo cuatro grados.

Todo parecía rutinario, tranquilo, estas eran las condiciones rutinarias de una plataforma de extracción petrolífera en el poco amigable Mar del Norte.

Todo ello conllevaba la sensación de vivir en una calma tensa, pero esa era la “tranquilidad” que siempre se respiraba en la Borealis Alpha, una calma tensa.

Hasta que dejó de serlo.

A las 02:17 UTC, una microfisura apareció en una línea de condensado asociada a uno de los separadores de gas de alta presión. Invisible, silenciosa, peligrosa … muy peligrosa.

Durante varios minutos el gas comenzó a acumularse en un compartimento técnico. Bastó una chispa procedente de un equipo eléctrico para desencadenar el desastre. La primera explosión sacudió toda la estructura. Las ventanas vibraron. Las luces parpadearon.

Las alarmas comenzaron a sonar simultáneamente en cada cubierta. Las luces intermitentes comenzaron a hacerse notar aportando un ambiente de supuesto control, si bien, todos se temían lo peor. Todos comenzaron a poner en marcha el protocolo de evacuación.

Noventa segundos después llegó la segunda explosión, ésta mucho más violenta. Una gigantesca bola de fuego atravesó el módulo de producción.

Las llamas encontraron combustible suficiente para crecer sin control. En cuestión de minutos la plataforma se convirtió en una antorcha visible a decenas de kilómetros.

En la sala de radio, el operador lanzó la llamada que ningún marino desea escuchar.

—Mayday, Mayday, Mayday.
—Borealis Alpha.
—Posición 61 grados 14 minutos 36 segundos Norte, 001 grados 47 minutos 12 segundos Este.
—Explosión en módulo de separación de gas. Incendio fuera de control. Solicitamos asistencia inmediata.

La señal fue captada simultáneamente por:

  • El Centro de Mando de los Guardacostas de la ciudad portuaria escocesa de Aberdeen.
  • El centro SAR de Sumburgh en las Islas Shetland, Escocia.
  • Diversos buques en tránsito.
  • El sistema satelital COSPAS-SARSAT.

El reloj había comenzado a correr.

La hora crítica en el mar se denomina Hora Dorada (Golden Hour). Este término médico-náutico define los primeros 60 minutos tras un accidente. Recibir atención en este lapso reduce la mortalidad, evitando que el náufrago entre en hipotermia severa o sufra lesiones irreversibles.

Es fundamental dentro de los factores críticos para la supervivencia en el entorno marítimo, que se reciba ayuda antes de que expire dicho intervalo.

Este tiempo es vital debido a dos amenazas principales:

  • Hipotermia: La pérdida de temperatura corporal es letal en el agua. En aguas frías, el tiempo de reacción se reduce drásticamente mediante la regla 1-10-1: 1 min para controlar la respiración, <10 min para el rescate y 1 hora antes de perder el conocimiento.
  • Tratamiento de Emergencias: La estabilización prehospitalaria dentro de los primeros 60 minutos es clave para contener hemorragias, tratar el shock y prevenir fallos multiorgánicos.

A 31,8 millas náuticas de distancia, el buque de rescate RV Northern Guardian navegaba bajo un temporal similar al que estaba soportando la Borealis Alpha.

El buque de rescate aceleraba máquinas ya hacia la posición transmitida por el sistema GMDSS. GMDSS son las siglas en inglés de Global Maritime Distress and Safety System, es decir, Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima (SMSSM).

Se trata de un conjunto internacional de protocolos de comunicación, procedimientos de seguridad y equipos (como radiobalizas y radios satelitales) diseñado para alertar rápidamente a las autoridades de rescate y a otros barcos en caso de emergencia en el mar.

Las características del buque salvavidas eran francamente dignas de mención.

En realidad, el RV Northern Guardian no era un barco especialmente llamativo a primera vista. No poseía la elegancia de un transatlántico ni la agresiva silueta de un buque de guerra. Sin embargo, para quienes trabajaban en las plataformas petrolíferas del Mar del Norte, su mera presencia en el horizonte significaba algo mucho más importante: Seguridad.

Su casco de acero, de casi noventa metros de eslora, había sido diseñado para soportar algunos de los peores temporales del Atlántico Norte. Con una manga cercana a los diecisiete metros y un desplazamiento superior a las cinco mil toneladas, transmitía una sensación de robustez casi inquebrantable. Las líneas del buque estaban pensadas para cortar el oleaje sin perder estabilidad, permitiéndole mantener el rumbo incluso cuando montañas de agua golpeaban la proa.

Bajo la cubierta principal trabajaba una potente planta propulsora capaz de desarrollar una velocidad máxima de diecisiete nudos. Aunque para otros tipos de embarcaciones esa cifra pudiera parecer modesta, en un buque de rescate concebido para navegar con seguridad en mares extremadamente duros resultaba más que suficiente. Durante operaciones de emergencia podía mantener quince nudos de forma sostenida durante largas horas, avanzando contra vientos huracanados y mares embravecidos sin comprometer la integridad de la nave ni el bienestar de la tripulación.

La autonomía constituía otra de sus grandes virtudes. Podía permanecer en la mar durante cuarenta y cinco días consecutivos sin necesidad de regresar a puerto, operando a miles de kilómetros de cualquier costa. Sus depósitos de combustible, provisiones y suministros médicos le permitían convertirse en una auténtica base flotante capaz de sostener operaciones prolongadas de búsqueda y rescate. Su radio de acción superaba las seis mil millas náuticas, suficiente para atravesar océanos enteros si la situación lo requería.

El puente de mando se elevaba varios pisos por encima de la superficie del mar, protegido por amplios ventanales reforzados capaces de resistir el impacto de enormes masas de agua. Desde allí, durante las noches de tormenta, los oficiales observaban cómo las crestas blancas aparecían y desaparecían entre la oscuridad, mientras los radares y sistemas de navegación seguían cada movimiento del buque con precisión milimétrica.

En las cubiertas interiores, lejos del ruido del viento, se encontraba el verdadero corazón de la misión del Northern Guardian. Una moderna instalación sanitaria permitía atender simultáneamente a numerosos supervivientes. El hospital de a bordo estaba preparado para tratar hipotermias severas, quemaduras, fracturas, intoxicaciones por humo y traumatismos complejos, contingencias habituales en accidentes de plataformas offshore. En caso de evacuación masiva, los espacios de alojamiento podían transformarse rápidamente para acoger a cientos de personas rescatadas del mar.

La popa albergaba una amplia cubierta de vuelo certificada para helicópteros pesados de rescate. En situaciones críticas, como la de la plataforma Borealis Alpha, aquella superficie iluminada se convertía en un frenético escenario donde pilotos, médicos y rescatadores trabajaban sin descanso, transfiriendo supervivientes desde las aeronaves hacia las instalaciones médicas del buque.

Pero quizá la característica más valiosa del Northern Guardian no figuraba en ninguna ficha técnica. No era su tamaño, ni sus motores, ni sus avanzados equipos electrónicos. Era la experiencia de las personas que lo tripulaban.

Capitanes acostumbrados a navegar entre temporales invernales. Oficiales capaces de mantener el control en situaciones límite. Médicos entrenados para trabajar en espacios reducidos mientras el barco se balanceaba violentamente. Rescatadores que descendían desde helicópteros sobre mares embravecidos sabiendo que cualquier error podía costar una vida.

Por eso, cuando las plataformas del Mar del Norte divisaban sus luces aproximándose entre la lluvia y la niebla, sabían que no veían simplemente un barco. Veían llegar la ayuda. Veían llegar la Esperanza.

Y en noches como la del incendio de la Borealis Alpha, cuando el fuego iluminaba el horizonte y el océano parecía decidido a tragarse todo cuanto flotaba sobre él, el Northern Guardian se convertía en algo más que una embarcación de rescate: era la última línea entre la vida y la inmensidad implacable del mar.

Las dimensiones del buque son similares a las de los modernos buques de respuesta de emergencia para plataformas del Mar del Norte. El barco es propulsado por dos motores diésel principales desarrollando en conjunto más de 16.000 kW.

El Sistema de posicionamiento dinámico (DP2), es capaz de mantener el barco prácticamente inmóvil incluso bajo fuerte temporal. De ello se encargan sus propulsores transversales y orientables de proa y popa para maniobras de precisión junto a plataformas o embarcaciones sin gobierno.

La tripulación permanente de 28 personas consta de:

  • Capitán
  • Primer oficial
  • Segundo oficial
  • Jefe de máquinas
  • Dos oficiales de máquinas
  • Operadores DP
  • Radiotelegrafistas
  • Contramaestre
  • Marineros de cubierta
  • Cocineros
  • Personal de mantenimiento

La tripulación del Equipo SAR compuesta por 10 especialistas consta de:

  • Jefe de operaciones SAR
  • Médico de emergencias
  • Dos enfermeros especializados en trauma
  • Cuatro rescatadores marítimos
  • Dos buceadores de intervención
  • Especialista en incendios offshore

Por tanto, la dotación total embarcada es de 38 personas.

La popa dispone de una plataforma como cubierta de vuelo certificada para varios tipos de helicópteros:

  • Sikorsky S-92
  • Airbus H225 Super Puma
  • AW101 Merlin

Puede realizar:

  • evacuaciones médicas
  • transferencia de personal
  • rescate y remolcado por grúa
  • repostaje de emergencia

Durante la operación de la Borealis Alpha, el S-92 utilizó esta cubierta como punto de transferencia de supervivientes. Uno de los espacios más importantes del Northern Guardian es su capacidad sanitaria como hospital marítimo.

La sala de enfermería principal consta de:

  • 4 camas monitorizadas
  • respiradores portátiles
  • 4 monitores cardíacos multiparamétricos
  • desfibriladores
  • ecógrafo portátil

La sala de estabilización está diseñada para:

  • quemaduras y lesiones graves
  • hipotermia severa
  • traumatismos
  • intoxicaciones por humo

Dispone de una sala de aislamiento para pacientes contaminados por hidrocarburos o sustancias peligrosas.

Dispone por tanto de una capacidad total para:

  • 20 pacientes graves
  • 50 pacientes leves simultáneamente

Los ERRV (Emergency Response and Rescue Vessels, o buques de respuesta y rescate de emergencia) modernos están preparados para albergar grandes cantidades de supervivientes tras la evacuación de plataformas.

El Northern Guardian dispone de una característica muy habitual en los buques de rescate offshore para el rescate de náufragos, y es la Daughter Craft, El término Daughter Craft (literalmente, “embarcación hija”) se refiere a una embarcación auxiliar rápida de rescate alojada en una rampa de popa embarcada en un buque principal (mother ship), diseñada para operar de forma independiente durante periodos cortos y regresar posteriormente al buque nodriza.

Sus características son: 9 metros de eslora, 3 de manga, con capacidad para 15 supervivientes y una velocidad de 35 nudos. Dicha embarcación permite recoger náufragos directamente del agua cuando el estado de la mar impide acercar el buque principal.

En el puente del Northern Guardian destacan varios tipos de sistemas de búsqueda:

  • Dos radares de banda X y S sistemas de microondas usados para detectar objetos. La banda X usa frecuencias altas (9-10 GHz) para dar imágenes muy detalladas y de corto alcance. La banda S usa frecuencias más bajas (2-4 GHz) y ve a través de tormentas intensas.
  • Cámaras térmicas FLIR estabilizadas que emplean un sistema avanzado de giroscopios para contrarrestar de forma automática los movimientos bruscos y las vibraciones. Esta tecnología es indispensable en entornos marítimos garantizando imágenes de alta definición estables incluso con oleaje pesado o vientos fuertes.
  • AIS (Sistema de Identificación Automática) tecnología de radio que transmite la posición, velocidad y nombre de los barcos. Permite a los navegantes y autoridades ver el tráfico en vivo en la pantalla
  • Receptores de balizas EPIRB una vez que los satélites han geolocalizado las balizas.
  • Estaciones Meteorológicas, para la predicción del tiempo precisa en el lugar del accidente.
  • Sistema GMDSS Global Maritime Distress and Safety System o Sistema Mundial de Socorro y Seguridad Marítima, red internacional de seguridad. Usa radios y satélites. Permite a los barcos enviar alertas automáticas de emergencia a tierra y a otros barcos cercanos.

Capaces de detectar una balsa salvavidas a varias millas incluso en condiciones de baja visibilidad.

El Northern Guardian también incorpora sistema FiFi (Fire Fighting).

Dos surtidores de agua y espuma proyectan miles de litros por minuto para enfriar estructuras incendiadas o proteger zonas de evacuación. Los grandes buques de emergencia offshore como éste, suelen incorporar estas capacidades junto con equipos anticontaminación.

En el puente de mando, Situado a aproximadamente 20 metros sobre la línea de flotación, durante un temporal ofrece una visión dominante del océano.

En la sala principal del centro SAR (Search and Rescue o Búsqueda y Salvamento) encontramos una oscuridad suficiente como para monitorear todas las pantallas donde se controlan helicópteros, resto de embarcaciones, cámaras del barco, tiempo, comunicaciones satelitales, etc

El hospital se encuentra ubicado cerca del helipuerto para minimizar los tiempos de traslado. Puede acomodar temporalmente a más de 300 personas evacuadas de una plataforma. Los grandes ERRV del Mar del Norte están diseñados precisamente para escenarios de evacuación masiva.

Cuando el Northern Guardian apareció a las 03:46 de la madrugada entre la lluvia y la espuma, sus proyectores atravesaban la oscuridad como espadas de luz blanca. Las olas de siete metros golpeaban el casco de acero. En el puente, el capitán seguía la posición del helicóptero y de las balsas salvavidas sobre una carta electrónica salpicada de flecos de tormenta.

En cubierta, los equipos médicos aguardaban junto a mantas térmicas, camillas, desfibriladores y equipos de oxigenación.

Mientras la Borealis Alpha ardía en el horizonte como una ciudad en llamas, el Northern Guardian se convirtió en algo más que un barco: en un refugio flotante, una isla de seguridad en medio de uno de los mares más duros, implacables y embravecidos del planeta.

En el hangar, el helicóptero estaba siendo rápidamente preparado. Un Sikorsky S-92, una de las máquinas más capaces jamás construidas para búsqueda y rescate marítimo, equipado con dos motores de turbina que desarrollan más de 5110 cvs y capaces de ofrecer con los depósitos llenos, más de mil kilómetros de autonomía. Dichos motores son capaces de hacer despegar y desplazarse unas 12 toneladas. Con capacidad para transportar 19 supervivientes.

El equipamiento puede variar según el operador, pero un S-92 SAR suele incorporar los siguientes sistemas:

Sistema de rescate

  • Uno o dos cabrestantes (rescue hoists) eléctricos de alta capacidad.
  • Cable de aproximadamente 90 metros.
  • Capacidad de elevación de unos 270 kg (600 lb).
  • Velocidad de izado cercana a 100 m/min.
  • Gancho de rescate.
  • Arnés de evacuación.
  • Camilla tipo cesta (Stokes litter).
  • Camillas plegables para evacuaciones múltiples.

Sistemas de búsqueda

Para localizar personas o embarcaciones incorpora:

  • Cámara electroóptica e infrarroja (EO/IR o FLIR).
  • Radar meteorológico con modos marítimos.
  • Sistema de identificación automática (AIS) para detectar buques.
  • GPS y sistema de navegación integrado.
  • Cartografía digital con mapas móviles.
  • Piloto automático SAR capaz de ejecutar patrones automáticos de búsqueda y mantener un estacionario extremadamente preciso.

Iluminación

Durante rescates nocturnos dispone de:

  • Potente foco de búsqueda orientable.
  • Compatibilidad con gafas de visión nocturna (NVG).
  • Iluminación de emergencia interior.
  • Luces específicas para facilitar la evacuación en caso de amerizaje.

Comunicaciones

El S-92 puede mantener contacto simultáneo con múltiples organismos mediante:

  • Radios VHF y UHF.
  • Comunicaciones marítimas.
  • Enlace por satélite (SATCOM) en muchas configuraciones.
  • Interfono para la tripulación.
  • Megafonía exterior (loudhailer) para comunicarse con personas en tierra o en embarcaciones.

Equipamiento médico

Una de sus grandes ventajas es el amplio volumen de la cabina dado que dispone de casi 6 metros de longitud útil y más de 1,8 metros de altura, que permite trabajar cómodamente alrededor del paciente.

Según la configuración puede transportar:

  • 1 a 6 camillas.
  • Sistema completo de soporte vital avanzado.
  • Oxígeno medicinal.
  • Desfibrilador.
  • Monitor multiparamétrico.
  • Ventilador mecánico.
  • Bombas de perfusión.
  • Aspirador de secreciones.
  • Maletines de trauma.
  • Material para inmovilización.
  • Espacio para uno o dos sanitarios junto al paciente.

Equipamiento de supervivencia

Para operaciones sobre el mar incorpora:

  • Flotadores de emergencia inflables certificados para amerizaje.
  • Balsas salvavidas externas.
  • Radiobaliza automática (ELT).
  • Iluminación de emergencia.
  • Ventanas expulsables para evacuación.
  • Chalecos salvavidas para tripulación y rescatistas.

El equipamiento del rescatador o nadador especialista SAR, es decir con toda la impedimenta con la que suele embarcar consta de:

  • Traje seco de supervivencia.
  • Casco con comunicaciones integradas.
  • Arnés compatible con el cabrestante.
  • Chaleco de flotación.
  • Navaja de emergencia.
  • Radio portátil estanca.
  • Baliza personal.
  • Material de primeros auxilios.

Es posible configurar una cabina de misión específica para una operación de rescate. Muchos operadores instalan una consola SAR, desde la que un operador controla:

  • La cámara FLIR.
  • El radar.
  • El sistema AIS.
  • El foco de búsqueda.
  • La cartografía digital.
  • La planificación de patrones de búsqueda.
  • Las comunicaciones con el cabrestante y el resto de la tripulación.

En una misión rutinaria de rescate marítimo la tripulación está formada por:

  • 2 pilotos.
  • 1 operador del cabrestante (winch operator).
  • 1 nadador-rescatador (winchman o rescue swimmer).
  • 1 o 2 sanitarios (paramédicos o médico, según la misión).

A bordo del barco rescatador, la alarma sonó a las 02:21 UTC. La tripulación apenas necesitó instrucciones.

Los motores diésel principales rugieron mientras el capitán ordenaba poner rumbo 031° hacia la posición del siniestro. Velocidad: 22 nudos. Tiempo estimado de llegada: 87 minutos.

En el radar, la pantalla mostraba una mancha irregular de ecos meteorológicos. El temporal estaba alcanzando niveles preocupantes.

Fuera, el Mar del Norte exhibía toda su brutalidad. El viento soplaba del noroeste a 39 nudos sostenidos, con rachas que superaban los 52 nudos. La escala Beaufort marcaba Fuerza 8.
Las olas alcanzaban una altura significativa de 6,8 metros, aunque algunas crestas aisladas superaban los 10 metros. La lluvia golpeaba horizontalmente. La visibilidad apenas alcanzaba dos millas. El agua estaba a 3,3 °C. Un hombre sin protección adecuada podía sucumbir a la hipotermia en cuestión de minutos.

Mientras el buque avanzaba entre montañas líquidas, en la base de Sumburgh los pilotos del helicóptero SAR corrían hacia su aeronave.

En el Sikorsky S-92 cada piloto y técnico en su puesto, tanto en el radar meteorológico, como de búsqueda, cámaras térmicas, piloto automático especializado para mantener posición estacionaria sobre el mar, cabrestante de rescate reforzado, Mientras los técnicos retiraban los amarres, la tripulación revisaba una vez más cada procedimiento.

No existía margen para el error. Se trataba de una de las máquinas más avanzadas y potentes jamás construidas para el rescate marítimo.

A las 02:34 UTC despegó hacia la oscuridad. Uno de los pilotos, ajustó la marca de corona de su reloj Laco de rescate exactamente alineada con la llamativa minutera naranja posicionada en los 34 minutos. Dejó escapar un suspiro esperanzado y contenido antes de pulsar botones y tirar de los mandos para su despegue.

Su velocidad de crucero una vez en el aire, rondaba los 145 nudos. Evidentemente llegaría mucho antes que cualquier barco, y en aquella noche, cada minuto equivalía a una vida.

Mientras tanto, en la plataforma, los sistemas automáticos luchaban desesperadamente.
Las válvulas de emergencia se cerraron. Los cortafuegos descendieron. Las bombas activaron los sistemas de diluvio. Miles de litros de agua marina inundaron determinadas cubiertas. Pero el incendio había superado las previsiones de diseño tras algunas explosiones. Las llamas continuaban avanzando.

A las 02:41 UTC, la orden definitiva resonó por los altavoces.

“Abandono de plataforma. Repito. Abandono de plataforma”. Los supervivientes corrieron hacia las estaciones y puestos de evacuación.

Uno de los botes cerrados logró ser liberado de los anclajes. La cápsula naranja cayó al agua y se alejó impulsada por su motor interno. Dentro viajaban ochenta y siete trabajadores. Otros no consiguieron llegar a tiempo.

Algunos tuvieron que lanzarse directamente al mar. Vestían trajes secos de supervivencia de color naranja brillante. Pero incluso esos trajes tenían límites frente al frío y al oleaje.

A las 02:58 UTC, desde el helicóptero llegó la transmisión esperada. Uno de los pilotos, a través de sus gafas de visión nocturna, comprobó su Laco, “on time” (Susurró)

“Rescue 912. Contacto visual con columna de humo”, transmitió el técnico en comunicaciones. Iniciamos aproximación. Los rescatadores preparados en sus puestos.

La tripulación observó una visión sobrecogedora. Las llamas ascendían más de sesenta metros sobre la estructura. El humo se elevaba hasta casi mil quinientos metros de altura. La noche parecía arder.

El piloto mantuvo el helicóptero estacionario sobre un grupo de náufragos.

De reojo atento al manómetro del combustible así como a la cuenta atrás de su Laco.

Aquella maniobra exigía años de experiencia. Las ráfagas y rociones intentaban desplazar la aeronave. Las olas alteraban continuamente las referencias visuales. El operador de cabrestante abrió la puerta lateral. Un rugido helado unido a millones de gotas de agua micronizada llenaron la cabina.

El rescatador descendió suspendido de un cable de acero. Abajo, las olas lo elevaban y hundían varios metros cada pocos segundos.

Parecía intentar atrapar hombres entre montañas en movimiento.

A las 03:08 UTC fue izado el primer superviviente. Diagnóstico: Hipotermia moderada. Temblor incontrolable, pero vivo, después llegó otro, y otro, y otro más.

A las 03:21 UTC, dos operarios fueron localizados aferrados a restos flotantes.

Llevaban más de media hora soportando temperaturas cercanas a la congelación.

Uno apenas podía hablar. El otro ni siquiera podía mover las manos. Ambos fueron recuperados.

A las 03:46 UTC, las luces del Northern Guardian aparecieron finalmente entre la lluvia.

El buque encontró el bote cerrado de supervivencia balanceándose entre las olas.

Decenas de hombres observaban en silencio a través de las pequeñas escotillas. Detrás de ellos, la plataforma seguía ardiendo.

A las 03:17 UTC, antes de que la sala de control fuese abandonada, se recibió la última transmisión de la Borealis Alpha. La voz del operador sonaba cansada, pero firme.

—Borealis Alpha a todas las estaciones.
—Evacuación completada.
—Sala de control abandonada.
—Que Dios acompañe a los que aún siguen ahí fuera.

Después llegó el silencio. Sólo quedó el crepitar lejano del fuego y el ruido del viento.

Cuando amaneció, las llamas seguían iluminando el horizonte gris del Mar del Norte.

Los helicópteros continuaban transportando supervivientes.

Los médicos combatían la hipotermia. Los marineros recuperaban restos dispersos por el océano.

El piloto del Sikorsky tras aterrizar, apagar los motores y mientras que las aspas del rotor principal iban perdiendo su enorme velocidad de giro, miró su negro y táctico Laco con gesto agradecido, sintió, una vez más que había sido un buen compañero de misión. Pasó su pulgar vestido con el grueso guante, sobre el cristal del reloj para limpiar las manchas de salitre contenido en las gotas de los rociones de agua que habían entrado por la ventanilla, observó moverse la trotadora algunos segundos, recogió su equipo y se dirigió al hangar presto a un merecido descanso.

Y mientras, el temporal seguía golpeando sin compasión, todos los que habían participado en aquella operación comprendían una vieja verdad aprendida generación tras generación por los hombres del mar: Que ninguna tecnología, ningún barco y ninguna plataforma son realmente dueños del océano.

Porque, en el Mar del Norte, es siempre el mar quien tiene la última palabra.

Muy buenas señores, les presento el Laco Squad Atacama Cuarzo UTC 46mm.

Como ya habrán comprendido, nos encontramos ante un reloj táctico sin concesiones.

Reproduzco el texto de la web referido al modelo, que habla por sí mismo:

Siempre listo: El equipo Laco vigila.

Dada la historia de los relojes de aviador y marítimos, desarrollar un reloj Laco para escuadrones fue solo un pequeño paso lógico. Esto implicó cumplir con altos estándares y requisitos, especialmente para uso en exteriores. En definitiva, la calidad, la robustez y el diseño claro siempre han sido la prioridad de un reloj Laco. En estrecha colaboración con los departamentos de bomberos, la policía y el ejército, se logró un resultado inigualable.

Relojes mecánicos de alta calidad fabricados en Alemania. El usuario siempre puede confiar en ellos, entre otras cosas, porque puede estar seguro de que la batería no fallará repentinamente en el momento menos indicado. Con nuestros relojes Squad, ofrecemos una solución robusta para el uso diario en las condiciones más adversas, combinada con un diseño sencillo y único.

El reloj muestra su propia filosofía, sin concesiones ni detalles superfluos. Todo en él está diseñado para una perfecta y rápida lectura sin reflejos, para lo que ayuda su esfera negro mate que a su vez le aporta un enorme contraste a las agujas cada una de un color que se destaca perfectamente sobre el negro.

El GMT permite tanto el control del tiempo en otra zona horaria, o bien permite mantener un control día/noche en caso de que la misión no permita el acceso a la luz diurna. Todas

El Laco Squad Atacama Quarz UTC de 46 mm tiene una caja redonda, pero no es una caja circular convencional. Su diseño es uno de los más originales del mercado de relojes herramienta.

Su perfil cónico (conical case o caja cónica): la caja se estrecha hacia la parte inferior. Vista de lado, no tiene paredes rectas, sino inclinadas. Esto reduce la superficie de contacto con la muñeca y hace que un reloj grande resulte sorprendentemente cómodo. Así mismo el giro del a muñeca hacia arriba y hacia abajo es totalmente natural como en “ausencia” de reloj.

La corona se encuentra situada a las 12 horas, una solución pensada para evitar que se clave en el dorso de la mano durante actividades intensas. Así mismo la propia asa móvil se presenta como una guarda natural a la misma y hace casi imposible su roce con el equipo y que por tanto se afloje.

Podríamos decir que las asas articuladas (“flexible end pieces”) casi se encuentran integradas en la correa. En lugar de asas fijas, la correa pivota desde dos “alas” móviles, adaptándose inmediatamente a la curvatura de la muñeca. Las flexiones y giros de la misma son acompañadas por los movimientos correspondientes de dichas asas, evitando así tanto golpes fuertes como posibilidad de arrancar el reloj de la muñeca, dado que dichos movimientos permiten que las asas amortigüen las inercias. En cualquier caso el reloj queda fijado perfectamente en la muñeca.

Aunque sus dimensiones parecen grandes sobre el papel, con un diámetro de 46 mm, un largo total (lug to lug) de 63 mm para un grosor de tan sólo 10,5 mm en la realidad, y no es un decir por decir, el reloj es muy, muy cómodo a la vez que ergonómico, siempre primando la legibilidad. Todo el conjunto logra un peso en balanza de tan sólo 106 grs.

Como digo en la práctica se siente bastante más pequeño. La combinación de la caja cónica y las asas articuladas hace que la base de la caja que realmente apoya sobre la muñeca tenga un diámetro cercano a 34 mm, por lo que el reloj “abraza” la muñeca en lugar de descansar sobre ella como ocurre con la mayoría de relojes de 46 mm.

Este diseño procede directamente de las necesidades de cuerpos policiales, bomberos, de rescate y unidades militares alemanas con las que Laco colaboró durante el desarrollo de la gama Squad.

El objetivo era crear un reloj que pudiera llevarse durante muchas horas, incluso con guantes, ropa técnica o movimientos constantes de la muñeca, sin que la corona o la caja resultaran molestas.

En resumen se trata de un reloj redondo de caja cónica, con corona a las 12 y un singular sistema de asas articuladas que constituye una de sus señas de identidad. El grosor de correas es de 22mm y equipa una de caucho de muy buena factura.

Todas las agujas, incluyendo la GMT muestran un gran lume Superluminova C3 que se mantiene visible toda la noche.

Dispone de un bisel giratorio unidireccional (hubiera preferido bidireccional, creo que tendría más sentido) para cuenta regresiva de acero inoxidable, la tapa de la caja es roscada también como toda la estructura de acero inoxidable, si bien muy ligero, pareciera titanio.

Está animado por un más que probado mecanismo suizo de cuarzo Ronda 515.24

Se sirve con correa de caucho y otro con brazalete. Yo he optado por pillarlo con correa de caucho que por cierto es comodísima y añadirle un brazalete similar al de serie, con ello disfruto de ambos.

Se trata de un reloj, poco visto, muy táctico, muy cómodo, dispuesto para todo, muy capaz, con un aspecto contundente, con una legibilidad genial, muy preciso debido a la asistencia del cuarzo y enormemente original.

Se entrega con un maletín de cierre hermético con una apariencia táctica para guardar profundímetros, pistolas o elementos de buceo que requieran un nivel de estanqueidad.

Si deseas un reloj diferente, cómodo para el día a día a la vez robusto y preparado para todo, con un aire de instrumento de avión, o sencillamente trabajas en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, éste es un reloj totalmente recomendable que rivaliza directamente con los G-Shock.

Gracias por leerme.
P.d. Dedico este repaso a mi amigo @Juan_1, que de él … algo hay por aquí.

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Que pasada Oscar, estas onfire con la narrativa. En cuanto tenga un ratito me pongo y lo leo con detenimiento. El reloj me parece chulisimo, he visto alguno por el foro, pero no recuerdo a quien, creo que quiza a @Cormac …??

Un abrazo

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Impresionante trabajo y presentación. :clap: :clap: :clap:

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¿¿Oootrooooo??

Estás que te sales, Óscar :grinning_face_with_smiling_eyes:.

Luego lo leo con calma, amigo mío.

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Espectacular y muy amena presentación. Gracias por tu tiempo para su elaboración y por compartirla.

No hace mucho, no recuerdo en qué hilo, comentaba sobre marcas alemanas e indiqué que me suelen gustar ciertos relojes que no son los habituales de sus marcas, y este Laco es por ejemplo uno de ellos. Tiene un diseño de herramienta y una legibilidad espectacular.

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Del relato, mejor ni te cuento, una puta maravilla, del reloj, babeo, me encanta, y esas cajas cónicas me tienen entregado, la tengo en algún que otro reloj, eso sí, seguro que ya sabes que esas Ronda 5XX se beben la pila exactamente en dos años, ni mas ni menos. Las equipó el maestro Angelo en sus primeros Luxmento y por experiencia propia, duran exactamente eso, 2 años.

Y del vicio que tienes, sigue, no soy para nada indicado en decirte lo que yo no quiero escuchar.

Enhorabuena colega, nos pegas a las pantallas y cada una que nos propones, supera a la anterior, que mira que es difícil.

Me tienes entregao.

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En dos palabras: im-prezionante.
Enhorabuena por la adquisición (Otra? No paras quieto!), y gracias por compartir la historia con nosotros.
Me da que Juan lo va a flipar con la temática :grinning_face_with_smiling_eyes:

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Espera…espera… Qué es esto???

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:rofl: … Ya sabes, te toca aportar de lo lindo, que en ese tema no hay quien te gane :winking_face_with_tongue:

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Gracias estimado Josechu :blush:
Si creo que un moderador, no recuerdo quien, le vi una vez uno.
Otro !

Gracias hombre, se entretiene uno :blush:

Desde luego amigo Pedro, y sométalo si le place a su escrutinio poderoso :folded_hands:

Sí es curioso que algunas marcas, si te sales un poco del catálogo, ofrecen cosas muy chulas. A Sinn le pasa algo parecido.
Gracias !

Gracias amigo Rober, un placer. En mi gym aparca una Vespita rojita EXACTAMENTE igualita al a tuya, la tiene impecable el buen hombre, siempre me acuerdo de tí. :blush:
Sí cierto, es tragón porque recuerdo el del INOX que es de una serie similar y duraba dos años si, sí así es amigo.
Ja,ja,ja si que tenemos vicio sí que sí. Vendo para bajar, y sin darme cuenta aumento sin querer, ja,ja.
Gracias por tus amables palabras como siempre.

Totalmente, creo que a Juan le viene como anillo al dedo, ja,ja ahí las clavao.
Gracias !!!

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Pedazo de reportaje. Que disfrutes del reloj con mucha salud. :ok_hand:t2:

Una pasada de reloj Óscar, cada día nos sorprendes con una nueva maravilla horológica y una presentación a la altura.

Impresionante….

Me ducho…despido a mi pareja hasta mañana y vuelvo.

Esto es un espectáculo.

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Mi más sincera enhorabuena!!!

Y con todos mis respetos, el reloj bien lo merece, pero la intro ha sido ESPECTACULAR!!!

Gracias!!!

De cabeza a favoritos!!!:flexed_biceps:t3::flexed_biceps:t3::flexed_biceps:t3:

PD: El reloj es un locurón!!!

Ahhhg… Podría estar días…

Os contaré cómo puse patas arriba al gigante Tennet…Siemens… Plataformas Landwin3, Borwing 5 .

Ellos siempre han usado la cesta Billy Pugh ( lo siento…es así).

Pero allí voy yo…y les quintuplico el gasto con mis consejos…


Conozco muy bien el rescate y la supervivencia y control de las plataformas…así que voy a tomarme tiempo porque este hilo es una AFRENTA A LA DIGNIDAD…QUE VAMOS A HACER LOS DEMAS AHORA con nuestras presentaciones???

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Eso suena muuuy bien !!!

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De nuevo gracias por dejarme sin aliento con tu narrativa, que me retrotrae a mí infancia y adolescencia cuando comenzaba a “tragarme" novelas de aventuras, y el reloj , pues un paso te, gracias por traerlo.

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Esto es un regalazo…siempre…
Creo que comprendemos que no se hace para uno mismo…se hace para dar todo a los que lo leen…

Leer cosas así fue la razón por la que entré en este maravilloso mundo que es HDR.

Ahora estoy convencido que lo hice tarde… :star:

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Sobrecogedor, intrigante, adictivo….ACOJONANTE!!!

Me he divertido como hacia tiempo, has preparado un comic gráfico para la presentación de un PEPINACO de reloj, no quiero ni pensar todo el tiempo invertido en preparar todo esto.

Muchas gracias por tu tiempo y permitirnos leerlo.

De lujo.

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