Disculpad el reflote, pero quiero presentaros este humilde ZIM de la casa Pobeda y su robusto calibre 2602, que acaba de traerme el cartero.
Todo un reloj soviético, sencillo, fiable, barato… pensado más en la función que en la estética. Aún así, tiene su propio estilo, con esa caja entre cojin y cuadrada. Delgado y cómodo, en la muñeca se lleva de maravilla.
Detrás, una pequeña sorpresa, de esas que a mí me encantan, un grabado que, del uso, casi se ha borrado pero que aún se aprecia si buscas el ángulo correcto.
Intentaré averiguar qué significa. Y de postre, el eterno 2602 que tantos y tantos relojes soviéticos ha animado.
Gracias por leer.





