MONUMENTAL, COMO UNA PLAZA

UN “ESPORTÓN” DE TORERO PARA UNOS RELOJES MONUMENTALES

Hola @mig@s.
Para amenizar la espera de la llegada de los Sol y Sombra Monumental Taurinos, posiblemente este relato daría para un hilo entero, aunque, aquí quedará que ni pintado, espero os guste, una mención a @Submariner que con sus fotazas nos ha hecho la espera más amena y más deseada la llegada. Enhorabuena a todo el Equipo de administradores por su trabajo en la consumación de estos relojes.

Cuando era un chaval, en busca de oficio, alternaba la carpintería de mi abuelo, con días de pintura con mi tío Raúl, que como tenía un 4L y dada la similitud del nombre le llamaban Renault 4 latas, el pintor. Pero eso es historia para otro día.

En uno de aquellos “tajos” fuimos a pintar la casona de los amos de la finca de los Cobaleda. En aquella época allá por el 76 había varias maneras de ir a la finca de Pilar Majeroni y José Manuel Sánchez Cobaleda, como trabajador de múltiples oficios o como maletilla aficionado, para ver si había suerte y dejaban dar unos pases en el tentadero que solía efectuarse todos los sábados, en el buen tiempo había tentadero casi a diario para elegir las madres más bravas que mantuvieran la casta del hierro, a la par que entretener a los invitados que llegaban en sus grandes coches, capa charra a los hombros y puro habano en la boca, que era la forma más bucólica de ir a la finca.

Muchos de los maletillas llegaban en autostop por la carretera N-620, otros medios escondidos en los trenes de mercancías de los que se apeaban en marcha a la bajada de la cuesta de la Fuente de San Esteban, en cuanto veían la plaza de tientas y a poco que vieran movimiento de algún coche, se plantaban allí. Se entraba por la portera con dos columnas características construidas con piedra y cal, señal típica de la familia que diferenciaba así todas sus fincas repartidas por el campo charro.
Recuerdo que había un vacorro que cuando veía a “los capas” se arrancaba y los chavales corrían como si no hubiera un mañana. Nunca se sabía si el tentadero iba a ser de postín para tirar de recursos con las vacas de santa Coloma de Terrubias o para batallar con las vacas de patas blancas de Vega-Villar o tal vez para disfrutar con las de Murube de Castillejo de Huebra, de encaste Urquijo-Murube.
Los mayorales iban asignando el orden de salida de los maletillas, estos procuraban caerles simpáticos (porque poco más tenían que ofrecer) para que el mayoral no les echara alguna vaca resabiá.

Bueno, como yo no nunca tuve intención de ser torero, pasaré a contar el porqué de esta historia. Todos venían con su atadillo con los trastos de torear al hombro cual saco, algunos ya empezaban a llevar un petate, y otros, una curiosa maleta o medio baúl hecha con delicadeza y muy ordenada.

Algunos días, había tentadero de postín y llegaban los prometedores novilleros, esto ya llevaban “sus trastos” de torear, mejor colocaditos en lo que llamaban “Esportón”.

En pretemporada y antes de irse a hacer las Américas, siempre iba alguna figura del toreo y esto ya eran palabras mayores. Se notaba el poderío de los maestros nada más ver sus esportones.

Comenzaba a sacar el variado despliegue de capotes, muletas, verduguillos, estoques y espadas colocándolos sobre las tablas.

Algunos llevaban una hermosa caja de madera con tachuelas y clavos dorados o caja de cuero repujado con una cinta rojigualda, donde guardaban la montera.

Recordando todo esto ello, se me ocurrido la idea de realizar unas cajas para guardar los relojes Sol y Sombra y que aparezcan bien presentados, con su espacio para correas, útiles, herramientas y un libreto con su descripción.
Algo así, que pudiera rendir homenaje desde los maletillas, con sus esportones de madera.


Pasando por los novilleros, que podían vestir de plata.

Cuando ya tomaban la alternativa, pasaban a vestir de oro.

Si llegaste hasta aquí, gracias, espero que te haya gustado.

14 Me gusta