Sin ir más lejos en la RSWC tenemos a “Mofletitos”…
Tremenda aportación ![]()
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Espectacular repaso, Sergi. Sólo me queda añadir nuestra banana más internacional. Y muy temida entre sus rivales por el tremendo ‘forth spin’ que llevaba…
Me encanta el hilo, he descubierto montones de relojes con nombre que no conocía, y recordado otros. Gracias a todos por las aportaciones.
Respecto a los Casios el Rey y el Príncipe, tengo el segundo y siempre me ha llamado el primero pero aparte de lo que implica y la estética, no le veo ninguna ventaja sobre el segundo. Alguno que tenga los dos, qué opina del Rey?
Muchas gracias, @Pedro843cc. ![]()
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Venga, aceptamos pulpo como animal de compañía.
Muchas gracias, @Choznillo.
Esa era la idea. Sin duda nos pasa a todos y a veces con modelos que creíamos conocer bien. Sin ir más lejos, en el catálogo alemán de Tissot de 1969/70 aparece el modelo PR 516 y, curiosamente, parece que la propia marca le asignó un apodo: “Wild Thing” (Cosa Salvaje). No lo había visto referido así antes.
«Wild Thing»
La colección de relojes de ritmo rápido. Tissot PR 516 con brazalete GT. Un anillo de caja de material especial y una junta flexible (exclusiva de Tissot) protegen el movimiento de golpes y fuertes vibraciones. Un cristal reforzado colocado en la caja y mantenido en su lugar por un anillo de sujeción, así como una junta especial en la corona, garantizan una buena estanqueidad. Así que si alguna vez va a nadar, el PR 516 va con usted.
Me había perdido éste fantástico post, al que llego tras el hilo del “Chocolatito” Polerouter de Thorn.
Viendo esos relojes banana, me acuerdo del King of Cool, en la película en la que más elegante salía, luciendo un Cartier Tank Allongee.
No me suenan tan alargados. Quizá en alguna marca moda, que pueda tener diseños atrevidos. ![]()
Los primeros Allongée de los 40…
…llevaban un calibre a dos niveles, como el Movado citado por Sergi, hecho a medias con la empresa resultante de la fusión entre Jaeger y Le Coultré, el Duoplan. En su publicidad hacían referencia a la mezcla de técnica suiza y el gusto francés.
Excelente apunte.
Fantástica película, todo un clásico, y menudos relojes llevaba el bueno de Steve. Al parecer el Memovox era suyo, los otros dos no.
Pásate por aquí…
En plena Segunda Guerra Mundial, concretamente en 1942 (otra vez; quien haya leído mis dos últimos hilos pensará que no salimos de ese año
), Patek Philippe sorprendió con una serie de relojes que desafiaban las convenciones estéticas de la época. Mientras el diseño relojero del momento estaba marcado inevitablemente por la funcionalidad militar, la firma ginebrina presentó cinco modelos de una elegancia poética y un simbolismo poco habitual en aquellos tiempos oscuros. Hoy se los conoce como Comets (“Cometas”), y corresponden a las referencias 1540, 1545, 1548, 1550 y 1551. Estas piezas, muy limitadas en número y por lo tanto prácticamente imposibles de encontrar en el mercado actual, destacan por su diseño singular y su enfoque artístico en plena era de restricciones y austeridad.
Los relojes de esta colección se caracterizan por una esfera de tres niveles, compuesta por un círculo interior, un anillo exterior y una subesfera de segundos a las seis. Esta disposición recuerda a las órbitas de los cuerpos celestes, con elementos visuales que evocan lunas, planetas y, como no, cometas.

El diseño fue obra de Stern Frères, el reputado fabricante de esferas, y está impregnado de una estética que combina la geometría del art déco con un lenguaje visual casi astronómico. El resultado es un efecto hipnótico, como si se tratase de un pequeño universo en la muñeca.
La caja, de entre 32 y 34 milímetros, fue realizada por Markowski (identificable por su Poinçon de Maître, la llave ginebrina número 8) y destaca por sus asas tipo “hooded”, o capuchón, unidas a pequeños elementos esféricos, que en algunos modelos están hundidos (como en la ref. 1540) y en otros ligeramente elevados (como en la ref. 1551), reforzando así la analogía con cuerpos celestes en movimiento. Estos detalles, aparentemente ornamentales, están cuidadosamente integrados para potenciar la coherencia del diseño.
En cuanto al movimiento, todos los modelos están equipados con el calibre de cuerda manual 10-110, conocido por su precisión y fiabilidad, aunque con un diámetro de apenas 10 lignes, pequeño incluso en relación con las ya contenidas dimensiones de la caja.
Sin embargo, lo que verdaderamente eleva el estatus de estos relojes es su extrema escasez. De la referencia 1540 se fabricaron tan solo seis unidades en oro amarillo y una en oro rosa, mientras que la 1545 alcanzó los doce ejemplares, repartidos entre versiones en oro amarillo y rosa. Las referencias 1548 y 1550 resultan aún más exclusivas, con apenas tres unidades conocidas de cada una. La 1551, por su parte, se considera una pieza única: hasta la fecha, solo se ha registrado un ejemplar en oro rosa. Como dato curioso, se cree que Hermann Göring fue propietario de un 1550. Esta producción tan limitada convierte a cada uno de estos relojes en una auténtica rareza y en un codiciado objeto de deseo entre los grandes coleccionistas de relojería vintage.
El nombre Comets no fue oficial en su momento, pero se impuso entre los coleccionistas por la combinación de formas que evocan el firmamento: órbitas, astros, trayectorias y destellos. En su conjunto, estos relojes representan una visión distinta del tiempo, más cercana a la poesía y la contemplación que a la estricta medición horaria. En un momento histórico dominado por el conflicto y la funcionalidad, Patek Philippe optó por lanzar una colección audazmente estética, cuya elegancia geométrica y referencias visuales invitan a imaginar el tiempo no solo como medida, sino como trayectoria, ritmo y percepción.
Hoy, más de ochenta años después, los conocidos como “Cometas” siguen fascinando no solo por su belleza y rareza, sino también por el contraste que representan: fueron creados en tiempos de guerra, pero con un lenguaje formal marcado por la elegancia, la abstracción y la armonía. Su diseño, profundamente influenciado por el art déco, combina geometría, volumen y ritmo visual con una sofisticación que desafiaba el espíritu funcionalista dominante en plena contienda mundial. Aunque el apodo fue acuñado posteriormente por los coleccionistas, no deja de ser revelador: hay en estas piezas una dimensión casi celeste, una alusión sutil a trayectorias orbitales, cuerpos en movimiento y a un tiempo concebido no solo como medida exacta, sino también como experiencia visual y poética.
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PS. Ya en las décadas de 1920 y 1930, la casa ginebrina había explorado diseños con ese tipo de asas. Por ejemplo, hubo un par de modelos que también se ganaron un apodo:
- Patek Philippe ref. 539 “Armadillo”
- Patek Philippe ref. 507 “Ribbon Hooded”
Qué bellezas… ![]()
Bien podia el staff pensar wn hacerles un homenaje lo mas fiel posible al original. Menuda pasada
Siempre que no se hicieran en oro podría salir bien de precio
En el universo de la alta relojería, hay piezas que pasan desapercibidas durante años hasta que, con el tiempo, son redescubiertas como verdaderas obras maestras. Ese es el caso del Audemars Piguet “Cobra”, una creación de gran audacia formal y ejecución refinada, que durante décadas permaneció en un discreto segundo plano.
Como suele ser habitual, el sobrenombre de “Cobra” no fue oficial, fue adoptado por los coleccionistas y apasionados de la relojería debido a su distintivo brazalete de oro, con una estructura en malla trenzada que recuerda a las escamas de una serpiente erguida. El conjunto —caja y brazalete— da la sensación de ser una única escultura flexible, orgánica y sofisticada.
Presentado en 1971, el modelo ref. 5403 fue diseñado por el legendario Gérald Genta, y se adelantó incluso al famoso Royal Oak, lanzado un año más tarde aunque curiosamente con un número de referencia anterior, el 5402. A pesar de su escasa difusión comercial, comparte con aquel la visión de integrar caja y brazalete en un solo lenguaje formal, aunque con un enfoque mucho más exuberante y decorativo. La caja del Cobra, de entre 34 y 35 mm, se fabricó tanto en oro amarillo como en oro blanco, con acabados refinados y proporciones compactas pero poderosas.
Sin embargo, es el brazalete tipo “Polonaise” lo que define su personalidad: una estructura compleja tejida en oro macizo, fabricada por el maestro joyero suizo Gilbert Roland-Gaschen, identificable por su Poinçon de Maître “GRG”. Cada eslabón se soldaba a mano con una precisión extrema para mantener la continuidad visual y la flexibilidad estructural, creando un efecto visual escamado que parecía animarse con cada movimiento de la muñeca.
En su interior latía el célebre calibre automático 2121, desarrollado por Jaeger-LeCoultre (se basaba en su 920/921) y usado por casas como Audemars Piguet, Vacheron Constantin o Patek Philippe. Este movimiento ultraplano —apenas 3,05 mm de grosor; 2,45 mm en su versión sin fecha— ofrecía una reserva de marcha de 40 horas, rotor central y una construcción excepcionalmente elegante.
En 1984, se introdujo una segunda variante: la referencia 5587, que añadía la complicación de día de la semana junto a la fecha. Esta versión estaba equipada con el calibre 2124/2810, manteniendo la misma arquitectura base del 2121 pero con un módulo adicional. Ambas versiones eran relojes automáticos de alta gama, con una estética abiertamente ornamental, muy alejada del minimalismo funcional de otros modelos de la época.
Las esferas del Cobra también reflejaron una notable variedad estética. Hubo versiones en champagne, gris grafito, negro, con acabado cepillado o satinado, e incluso ejemplares más exuberantes con lapislázuli, pavé de diamantes o marcadores aplicados en oro. Siempre con una disposición clara: ventana de fecha a las 3 h en la ref. 5403, o día y fecha en línea en la ref. 5587.
En cuanto al precio, el Cobra no fue una pieza accesible en su época: en 1977, una ref. 5403 en oro amarillo costaba 6.375 francos suizos, lo que hoy equivaldría a más de 22.000 USD. Uno de sus famosos propietarios fue Mohammad Reza Pahlaví, el último sah de Persia.
Actualmente, las pocas unidades que circulan en subastas han alcanzado precios significativamente más altos: en torno a 40.000–110.000 USD para la ref. 5403, y más de 85.000 USD para la 5587. En 2023, una unidad llegó a superar los 152.000 USD en una subasta de Christie’s.
El Audemars Piguet Cobra representa una visión poco convencional de la relojería de los años 70: una apuesta por el lujo decorativo, la experimentación formal y la alta orfebrería aplicada al diseño de pulsera. Aunque su producción fue muy limitada y su perfil permaneció en la sombra durante décadas, hoy se reconoce como uno de los diseños más radicales y sofisticados de Gérald Genta, y uno de los ejemplos más notables de integración total entre forma, función y joyería.
A medio camino entre la escultura y la mecánica de precisión, el Cobra es una declaración estética que desborda la noción clásica de “reloj”. Una pieza que no solo da la hora, sino que transforma la muñeca en una superficie de expresión artística y técnica.
Impresionante, qué belleza de reloj, es admirable la maestría del orfebre que loa construyó, y la genialidad de Genta, por supuesto.
Gracias por traerlo, Sergi.
Ese lo aceptaria en mi caja encantado impresionante!!!
Muy buen hilo compi.
Mi modesto aporte para mantenerlo vivo como una hoguera de fuego lento que cuece buen puchero.
Algunos como el Omega Speedmaster, acotados a Speedy o variados a Moonwatch o Snoopy sobradamente conocidos.
Otros si me lo permites, tal vez más que motes, son aportes en función de la personalidad que “vistió” el reloj.
Alguno puede estar, aunque haré algún complemento.
El rolex Winbledon
El rolex Day-Date ya nombrado como el President, parece ser porque varios presidentes de Estados Unidos, Eisenhower, JFK y Lyndon B. Johnson estuvieron ligados durante su mandato con el reloj, si bien hay matices que no por ello quitaron relevancia al apodo, si no que se lo reforzaron. El primero, Dwight David Ike Eisenhower *, su reloj no era un Day-Date, sino un Datejust, que estaba grabado con sus iniciales «DDE» y las 5 estrellas en representación de su graduación militar. Sin embargo, dio cabida a que Rolex, en 1956 se viera en la necesidad de agregar la indicación del día de la semana a su icónico reloj mediante un disco y una abertura en la parte superior de la carátula, que fue un éxito inmediato.
Le sucedió John Fitzgerald Kennedy (JFK), 35º presidente, asesinado en 1963 durante su mandato, y también tuvo su R President, aunque parece ser que nunca se le vio con el DAY-DATE, tal vez porque se lo regalase Marilyn Monroe con la inscripción «** JACK, with love as always from MARILYN», (JACK, con cariño como siempre de parte de MARILYN).
Si que juro la presidencia del país con un OMEGA Tank ultrafino regalo del senador de Florida, su amigo Grant Stockdale, en 1960, cuando JFK todavía no era presidente, sino senador por Massachusetts. La inscripción en español dice “Presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy de su amigo Grant". Este Omega se hizo conocido como “el reloj Stockdale”, y se encuentra en el museo de OMEGA en Bienne, Suiza.
El Cartier Panthère
Colección y el animal emblemático que representa a la marca. Sin embargo, la Panthère fue un apodo concedido a Jeanne Toussaint, directora creativa de la joyería de la Casa entre 1933 y hasta 1970, por su espíritu salvaje y su feroz determinación.
O el conocidio Cartier Tank que hizo modelo del apodado tanque francés.























































