Vamos a reflotar el hilo hablando de bananas y Marilyn Monroe…
Omega lanzó la serie Seamaster en 1948, al tiempo que celebraba su centenario. Desde entonces, con una amplia variedad de modelos, esta colección se ha mantenido en el catálogo, consolidándose como una de las líneas más longevas de la marca.
En 1969, Omega presentaría el Seamaster 200, referencia 166.068, disponible en dos versiones de color: amarillo y gris (siendo esta última la menos común). La variante de vibrante tono amarillo fue apodada “Banana”, mientras que la versión gris recibió el nombre de “Poppy”.
Según cuenta la leyenda, cuando el Service Hydrographique et Océanographique de la Marine (SHOM) contactó con Omega para que le proporcionara un reloj tipo diver, la empresa suiza les presentó modelos de la Ref.166.068 en sus dos variantes, así como otro de la Ref. 166.091, conocido como “Pilot Line”.
El SHOM no habría quedado satisfecho con ninguna de las opciones y eso habría llevado a que Omega diseñara el famoso modelo Ref.166.0177, tomando prestadas algunas características del Pilot Line pero ahora con una nueva caja diseñada por Piquerez.
Quizás debemos dejarlo en leyenda à la Rolex porque pese a tratarse de un reloj supuestamente diseñado por encargo para una organización específica, en las últimas décadas no han dejado de aparecer ejemplares.
En cualquier caso, y volviendo al modelo 166.068 “Banana”, el mote se usará también, de manera inevitable, para referirse a relojes inspirados en su diseño, como el que aparecería en el catálogo de Vostok décadas después;
no podemos olvidarnos tampoco del magnífico homenaje que realizó la empresa española Crepas para CronoforVm (C·F·V·M).
No obstante, el Omega Seamaster no fue el primer “Banana”…
Cuenta otra leyenda que en 1916 Tissot fabricó un modelo que resultaría especial en su historia. Se trataba de un reloj de pulsera que se inspiraba en el Art Nouveau, movimiento surgido a finales del siglo XIX y caracterizado por el uso de líneas sinuosas, curvas y formas orgánicas. Contaba con una caja en oro de 14 quilates, rectangular, alargada y curvada para mejorar su ajuste a la muñeca. Uno de esos relojes se vendería a alguien relacionado con la embajada británica en Rusia, quien al año siguiente, en agosto de 1917, lo mandaría de vuelta a Le Locle para que se le realizara el mantenimiento y se le devolviera lo antes posible. No obstante, debido al estallido de la Revolución bolchevique en octubre y a las restricciones de importación de los productos de oro, el reloj nunca pudo devolverse a su propietario.
Como era habitual en la época, el modelo no tenía un nombre específico y se identificaba únicamente por su número de caja, tal como figura en el libro de producción de Tissot.
Sin embargo, desde el principio fue apodado “Banana” debido a su peculiar curvatura. Cuando Tissot decidió reeditarlo en 1991 y 2002, lo lanzó bajo el nombre Classic Prince, pero en 2017 recuperó su icónico apodo con la presentación del Tissot Heritage Banana Centenary Edition.
Es importante señalar que Tissot no fue el pionero en la creación de relojes de pulsera con caja curvada. Ya existían modelos anteriores, algunos de ellos verdaderamente innovadores, como el Movado Polyplan, cuya patente (CH60360A) data de 1912.
Ante el desafío de montar un movimiento en una caja curvada, una posible solución era utilizar un calibre cuyas dimensiones permitían que quedara plano y centrado. Un ejemplo de ello es este Omega fabricado en 1916, que incorpora un calibre 11’‘’ LOBS.
La propuesta de Movado, en cambio, era montar el calibre a tres niveles o en tres planos (de ahí la denominación “Polyplan”):
Posteriormente, en los años 30, Gruen presentaría una solución alternativa, a la que llamó Curvex, en la que el movimiento se construía de tal forma que se adaptaba a la curvatura de la caja.
Pero volviendo al Tissot “Banana”, es posible que su reedición en 1991 y 2002, junto con la difusión de la leyenda sobre su origen (al respecto tal vez fueran importantes dos obras de Estelle Fallet, La novela de una fábrica de relojes, 2002, y Tissot, 150 años de historia 1853-2003, 2003) contribuyeran a popularizar el término “Banana” para referirse al diseño de relojes vintage con cajas curvadas, pensadas para ajustarse mejor a la muñeca.
Así, el Omega de 1916 mencionado anteriormente se describiría como Omega “Banana”, al igual que otras piezas con diseños similares, como este modelo con caja GPG (Mme. G. Pau).
También se pueden encontrar otros modelos, como este Movado (que no monta calibre tipo “Polyplan”),
o este Doxa.
Con ello llegamos al Patek Philippe Ref. 2442, al que algunos también dieron en llamar “Banana”. Esta referencia fue presentada en 1948 y se pudo encontrar en los catálogos de venta de Patek Philippe hasta alrededor de 1960. Con una caja obra de François Markowski, la mayoría de los ejemplares se fabricaron en oro amarillo o rosa, y sólo se conocen tres ejemplares en platino. La producción total se estima en unos 150 ejemplares.
No obstante, sus elegantes y voluptuosas formas llevaron a algunos coleccionistas italianos a rebautizar el modelo con el nombre de otra estrella de la época: Marilyn Monroe, cuya carrera se desarrolló entre 1945 y 1962.
Para concluir, señalar que François Markowski sería también responsable de otros modelos de Patek Philippe que se ganaron un mote. Así, por ejemplo, la referencia 1450 será conocida como “Top Hat”,
la ref.1593, “Hourglass”,
la ref. 2441 recibirá el apelativo “Eiffel Tower”,
y la ref. 2461, “Tegola”.






























































































