Parece mentira que vaya a decir esto, pero os voy a comentar dos cosas:
Una, el ejemplo que podemos sacar de la selección española de fútbol:
-Nadie daba un duro por ellos,
-No se veía un conjunto pleno,
-Se decía que llegaban mal de forma,
-Y así un sin fin de críticas.
Sin embargo, De la Fuente conocía al grupo de antes y por eso eligió a quienes eligió. Y lo hizo bien y los gestionó tan acojonantemente que ahora son campeones de Europa y vaya usted a saber hasta dónde pueden llegar.
Casi todos los equipos de la liga han prestado un jugador, menos la real que lo ha hecho con dos y el Athletic que lo ha hecho ¡con tres! (y además han llegado a jugar los tres a la vez).
Y nos han demostrado que a pesar que prácticamente cada uno proviene de un pesebre diferente, remando todos a una y siendo generosos entre ellos, han logrado llegar a lo más alto, derrotando a todos los Goliat europeos. No fue una senda fácil, pero se logró la gesta.
¿Acaso no podemos hacer eso mismo a nivel ciudadano?. De conseguirlo, seríamos no una súper potencia, sino la Superpotencia.
La segunda: Por el camino deberíamos hacer como Shanghai, antaño el país más corrupto de Asia, hoy exportador de talento con uno de los mejores sistemas educativos del planeta. Debemos afrontar el presente y el futuro con determinación, dejando atrás corruptelas y juego sucio y en caso de toparnos con ellos, denunciarlos con garantías. Y supongo que unos y otros, en alguna medida, dejaríamos atrás anhelos personales o de índole regional.
Creo firmemente que remando todos a una, en la misma dirección, podemos llegar a lo más alto. Pero no basta con proponérnoslo, hace falta un contrato social y nacional que nos lleve de la mano hacia el futuro venciendo las hostilidades del presente.
Y con ello deberían venir leyes mejores que ayuden y protejan al ciudadano y que no den cuartel al delincuente, más justas y que ayudasen a la convivencia y al desalojo del integrista, del colonizador…
Estoy seguro que se podría lograr.
Llamadme loco, pero si se hiciese como Shanghai (o al menos, lo más parecido posible) nos convertiríamos en una proa en la que fijarse desde otros países y no en un futuro de camareros, limpiador@s de habitaciones de hotel, etc, etc, etc, como el que les está quedando a nuestros hijos.
Antes de entrar en la UE, el mejor tren de laminación del mundo estaba en la siderurgia de Llodio, el mejor acero de Europa salía de Euskadi, la mejor electrónica salía de Burgos y Cataluña, los mejores equipos electrónicos de fabricaban en Valencia…
¿A qué esperamos para ponernos las pilas?.
