Siento curiosidad... ¿a día de hoy?

Lo fácil sería decir el reloj más caro que tengo.

Pero no. Ninguno. No hay ningún reloj que pueda usarlo en todas las ocasiones, y que tenga valor sentimental de los que tengo.

Por norma general, no llevo un reloj de más de 200 euros al trabajo. Pero sí hay un reloj (bueno, en realidad, más de uno) que no me importa llevarlo allá (precisamente porque no tiene ese “valor especial”), andar en bici sin miedo a caídas, ir a la playa o a la piscina sin miedo a mojarlo, llevarlo de vacaciones sin miedo a que me lo roben, usarlo un día de nevada o, simplemente llevarlo un día corriente, precisamente porque con él me siento cómodo.

San Martín SN086G homenaje al Seiko LX

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