
Muchas gracias por el esfuerzo y el tiempo que le has dedicado, es una marca que bien lo merece. Interesante y amena lectura, esperando la segunda parte.
Respecto a la expedición del Kon-Tiki, Eterna, Longines, Timex,… es otra de esas historias relacionadas indirectamente con los relojes que quizás necesitaría de una investigación en profundidad que aclarara ciertos puntos. Es un poco como lo del ascenso al Everest, en un principio Rolex se apuntó el tanto, luego se demostró que era un Smiths,… y poco se habla del tercero, el cronógrafo Omega que participó activamente y en cierta manera ayudó también a lograr la hazaña (aunque no estuviera en la cima).
.
.
Sí… con algún pero. Podría considerarse el primer reloj de piloto y quizás podría considerarse el primer reloj de pulsera “moderno” pero no el primer reloj de pulsera para hombre. Según la literatura, en 1879, el Kaiser Guillermo I encargó al relojero suizo Constant Girard (de Girard Perregaux) 2.000 relojes de pulsera para equipar a sus oficiales navales. Los relojes, que al parecer se encargaron en dos series de 1.000 unidades cada una, se habrían fabricado en oro de 14 quilates para evitar la oxidación, llevaban protecciones para el cristal y esferas negras con números luminosos. El problema es que todavía no se ha recuperado ninguno, hay que fiarse de lo que cuenta Girard Perregaux y conformarse con la reproducción moderna que fabricó a partir de sus registros históricos para su museo.
También se habla de que Omega habría fabricado su primer reloj de pulsera en 1892. Lo que sí sabemos es que en los 1880s oficiales británicos destacados en la India usaban ya relojes de bolsillo adaptados para la muñeca mediante correas de piel (wrislets).
Esta manera “militar” de llevar el reloj motivó que un fabricante londinense de artículos de piel, la Garstin Company (todavía en activo) patentara finalmente el diseño en 1893.

Nos encontramos también con los relojes de Mappin & Webb usados por primera vez en la batalla de Omdurman (1898) y en la Segunda Guerra de los Boers (1899-1902).
En este anuncio de 1901, incluso nos indican que por un chelín extra nos entregaban el reloj en el frente.

Pero llevar el reloj en la muñeca no resultaba más práctico solo a militares, también a ciclistas, una afición en auge. Así lo expresaba este anuncio, de 1893.
Los adaptadores con correa de piel, los denominados wrislets, seguirían en boga y ampliarían el uso a “turistas”, anuncio de 1901,

pero el siguiente paso importante en esta evolución hacía el reloj de pulsera, será la patente de la compañía anglo-suiza Dimier Brothers & Co. / Dimier Frères & Cie, un reloj de pulsera con asas fijas de tipo alambre (wire lugs) y correa de cuero. Todo ello quedaría registrado con el diseño 405488, en Reino Unido febrero de 1903,

y el Déposé No. 9846 suizo, de julio de 1903.

Además, posteriores desarrollos en 1908, ya fuera por parte de Dimier o bien E. J. Pearson and Sons, se podrían considerar como el origen de la correa G10 OTAN.
En cualquier caso, el Déposé No. 9846 es importante porque ante el uso de “wire lugs” por parte de otros fabricantes, Dimier Frères & Cie quiso dejar claro que era invención suya y recibieron royalties por ello.
Y llegamos a Cartier y su respuesta a la solicitud de Santos Dumont en 1904. Parece que el primer reloj lo usó Santos Dumont en 1906 pero no existe o no se ha recuperado y no hay imágenes. En cualquier caso, Cartier empezaría a comercializar el modelo en 1910.
En esos mismos años Wilsdorf & Davis empezaba su andadura, en un principio ofreciendo relojes a joyeros para que estos los vendieran con sus marcas propias. En 1908 pasarían a llamarse Rolex y en 1914 el Observatorio Kew de Londres otorgaría a uno de sus relojes de pulsera para mujer la mayor puntuación, A, en lo que podría considerarse un equivalente de la época a los certificados COSC.
Llegaría la Primera Guerra Mundial con sus relojes de trinchera,… y el resto es historia.