Siguiendo la línea de compartir en el foro mi pequeña colección de relojes, hoy os querría enseñar un reloj londinense que bien podría calificar como “mi joya de la corona” por varios motivos: su magnífico estado de conservación, su antigüedad, su delicado y exquisito trabajo o la innovación técnica que presenta. Pero veámoslo.
Si bien fue Tompion (junto a dos relojeros más) quien patentó el escape de cilindro en 1695, fue un alumno suyo, el insigne George Graham quien puso en boga en 1725 este escape y el mismo lo perfeccionó para utilizarlo en los mejores relojes de bolsillo que se fabricaron en Londres durante la primera mitad del s XVIII.
No, desafortunadamente este reloj no es de Graham, sino de un relojero llamado Fennymore y aunque no sea del primero si que es una exquisita muestra del alto nivel relojero inglés de la época.
Me gustaría especificar una cosa. Por norma general, no son muchos los casos en los cuales la firma que encontramos en el reloj sea de la persona que lo fabricó o finalizó. Lo más normal es que esa firma pertenezca al joyero que la vendió. Pero en este caso encontré bastante documentación sobre Fennymore que lo identifica como relojero. Incluso una lista del 1714 donde se citan sus dos aprendices (que solían ponerse a su servicio a la edad de los 7 años y si tenían valía se convertían en maestros a los 21 años).
Ahora una imagen del calibre
como se puede apreciar los acabados del mismo son magníficos, ya sea la ornamentación, la máscara grotesca, el corte de las placas, la presencia de un voluminoso diamante en el eje del volante… si lo miramos un poco más de cerca lo apreciaremos mejor.
Pensad que todo esto se hacía a mano así que ya podéis imaginar que se trataba de un reloj muy lujoso destinado a alguien pudiente. La rueda con números es el regulador (tipo Tompion) del volante. Yo prefiero no tocarlo (me da igual si adelanta o atrasa unos minutos) ya que te arriesgas mucho a que se parta la espiral. Aparte de su decoración, otro elemento a destacar y que hacía que su valor fuese más elevado, es el escape de cilindro que lleva (algo que ya vimos en el reloj ruso) pero aquí en sus primeros momentos.
Este tipo de escape era sin duda más preciso que el escape “verge” o “catalino” y permitió realizar relojes más finos y compactos. sin embargo eran más delicados.
Por lo demás, decir que la esfera y agujas (dado su estilo) podrían ser un reemplazo de finales del mismo siglo XVIII Realmente no lo puedo asegurar, pero es algo que no me quita el sueño dado lo bien que se conservan estas (siendo de oro). Para quien no lo sepa, estos relojes se ponen en hora por la parte del dial, en el cuadradillo de las agujas. este tipo de puesta en hora, hacía que diales y agujas fuesen de las cosas que más se rompiesen. El dial de cobre esmaltado es muy convexo y también se conserva estupendamente bien.
Como se puede ver, el reloj lleva doble caja (la exterior es de latón dorado y la interior es de plata dorada (un buen amigo me dice que es de oro, pero aún no la he llevado a testar). En la interior hay una marca del fabricante y el sello de Londres de la oficina de ensayos para metales preciosos, fechado en 1763. Ya os podéis imaginar como me siento al verlo latir y funcionar (con una reserva de marcha de unas 28h y entre ±5 minutos día), nada mal por sus 260 años de vida.
Bueno, como siempre si queréis leer más en profundidad sobre este reloj aquí os dejo un artículo que redacté. Espero que os haya gustado.










