Me estoy acordando ahora de una cosa que me pasó hace años que madre mía.
Vendí una sierra de calar por Wallapop. Una mujer de mediana edad me pidió si por favor se la podía acercar a su casa, vivía a 2 manzanas de la mía. 21h de un día de diario, a finales de verano, trabajaba fuera, madre soltera, y no podía a otra hora. Yo, que soy un buenazo, pues pasé por el aro.
Total que llego y era una finca con un pequeño patio con jardín que al final tenía el portal. Llamo, me abren, subo… Las típica casa humilde española, nada destacable. La sierra era para su hijo, que estudiaba FP. La prueban y todo bien. Me pagan y salgo.
En el puto patio no había ni una jodida luz, de pronto se había hecho noche cerrada y no se veía una mierda, gracias a la linterna del móvil… Total, llego a la verja de entrada y no tenía manilla ni veía ningún pulsador eléctrico para abrir. Empiezo a buscarlo por todo el patio pero no lo encuentro. Bueno, “llamo al telefonillo y me abrirán”, pienso… Pues nada, no contesta nadie, llamé varias veces y nada. Hasta le mandé mensajes por Wallapop y nada tampoco.
Podía haber llamado a otros telefonillos pero me daba cosica a esas horas. Total, que allí me quedé esperando a oscuras en el patio pensando cuánto tiempo debía dejar pasar antes de decidirme a llamar a otros pisos.
Al final, tras no sé cuántos minutos que a mí me parecieron una hora por lo menos, un vecino que venía de pasear al perro, entró en el patio y pude salir.
Aquí os dejo mi enseñanza de hoy, compañeros, no vayáis a casas ajenas a vender cosas, me podría haber encontrado un asesino en serie, por ejemplo.
En fin, errores de juventud…