Ya hace muchos meses que por deformación profesional ingenieril empecé a trastear relojes mecánicos, animado por los videos del relojero aficionado, fui comprando en Ali el material económico que veía en los videos, un kit de relojero, unas pinzas, unas lupas, unas aceiteras, dedales de látex, ródico, un tapete, un soplador, un cojín, soporte para el movimiento, una prensa para tapas a presión y vidrios, un extractor de agujas, una prensa para ponerlas, desmagnetizador, microscopio electrónico, un limpiador de ultrasonidos…. Con la tontería y euro a euro me fui haciendo con un humilde taller.
Compré unos cuantos movimientos baratos chinos y rusos vintage y con más fracasos que éxitos me dediqué a desmontarlos, limpiarlos, montarlos, aceitarlos… eso siempre que no se perdiera un muelle con el consiguiente mosqueo… ¡señor! ¡como saltan los condenados y que difícil es encontrarlos!, alguno se los comió la Rumba casi seguro…
El caso es que cuando acababa de una larga sesión de concentración absoluta, tenía un dolor terrible en los trapecios y el cuello, además normalmente al final del montaje cometía errores seguramente influenciado por al cansancio y al estrés que me provocaba dejar un calibre a medias, dado que esa mesa era la que usaba para mi teletrabajo.
Sin duda mi lugar de trabajo era demasiado bajo para ver piezas tan pequeñas y eso me hacía encorvarme demasiado. Investigué como trabajaban los relojeros y vi que lo hacen muy cerca de la cara y con apoyabrazos para evitar la fatiga y tener más control sobre el pulso, y eso lo podían hacer por que las mesas eran mucho más altas y anatómicas que una mesa convencional.
Estuve mirando de comprar mesas de segunda mano, pero además de carísimas o estar destrozadas, solían ser mesas voluminosas que no me podía permitir dado a lo ajustado del espacio en casa.
Viendo esto decidí hacer la mesa yo mismo: encontré las medidas de una mesa y empecé a replicarla pero haciéndola desmontable. El proyecto ha tenido parones, altos y bajos en función de los ánimos y del tiempo que estaba dispuesto a sacrificar, esperas de herramientas que no tenía en mi pequeño taller casero o de materiales que esperaba de Ali y que, para cuándo llegaban o bien ya me había desinflado o estaba metido en otra movida.
Finalmente después de bastante tiempo invertido está acabada, en los próximos días me pondré con el calibre Pobeda que dejé a medias cuándo me cargué un pin de la rueda de escape al poner el puente superior (es un calibre muy pequeño). Veremos a ver si mejoro un poco en mi técnica relojera con este nuevo recurso.
Os quería compartir la mesa, a ver que os parece.



