Patrón del dial de un reloj hecho con la materia de los sueños.
Reloj visto por ahí con parecido patrón de esfera de doble hélice (y se adivinan unos soberbios índices y agujas). No tiene quizá el mecanismo de ajuste más fino del mundo, ni caja en platino, ni presume de una Grand marca, ni una trasera que merezca la pena ver, ni el patrón se ve tan fino… pero vale su centésima parte.
Lo que tiene, entre otras cosas, es un lumen cojonudo. Y que han sacado una versión 39 mm. Este es el segundo modelo de Erebus, y creo que lo están haciendo fetén. El del dial morado me tiene loco… pero no se puede llegar a todo. Creo que con el Origin me basta. De momento.
Me parece precioso, con un buen calibre, 100m WR, y pinta de estar muy bien hecho. Si pudiera ir ahora mismo a una relojería a comprarlo, me lo llevaba puesto.
Me ha dado por mirar últimamente algunos relojes de micromarcas con esferas algo rarunas. Fumés. Materiales como aventurina, lapislázuli o malaquita. O la esfera en oro de un Wise que me trae loquito.
Del Erebus me gusta no sólo el dial o el detalle del calendario en color, sino sus impresionantes agujas tridimensionales; pero le fallan dos cosas para ser irresistible. Esa trasera ciega con un logo que no es el más bonito. Y los aranceles, sumados a los 35$ de envío de DHL y su segura comisión por la gestión aduanera, que nos hará ponernos en unos 600 palos.
Lo sé, ya me lo he mirado, y si no cae es por esos 600€… Si fuesen 450 ni me lo pensaba. Y encima esas medidas me vienen perfectas para mí mini muñeca. Una pena la verdad.
Ya tengo encargado también uno que sacaste en una foto…
Otro que había visto es éste “Mandala” de la microfirma Second Hour, también desde Australia como el Erebus. Como veis, el motivo del guilloché central es el mismo, con una doble espiral.
Me parece una pequeña maravilla, esa esfera es hipnótica, y los acabados se ven de categoría. Indices, agujas, trasera… no sabría qué brazalete elegir de las dos opciones.
Pero es que las esferas de esmalte. De aventurina o de malaquita tampoco se quedan cortas… qué chuladas hacen en Australia.
Y qué peligro, Dior mío… menos mal que estoy ahorrando para ser pobre.