Sí, voy a dos funciones que, casualmente coinciden con un reparto diferente en cada. Una suerte, porque podré ver a la diva en vez de la rusa que me tocó anteayer.
Las óperas italianas normalmente llevan mínimo dos, muchas veces tres repartos. Con Wagner no acostumbra a pasar, ya que no hay tantos cantantes wagnerianos de nivel como para cubrir dos repartos (lo que no quiere decir que no haya previstos sustitutos). Por eso normalmente hay muchas menos representaciones en las óperas de Wagner que en las de Verdi, por ejemplo.
Aquí sí que hay cambio de intérpretes, por lo menos de Isolda. No sé si es por lo agotador del papel que impide hacer una representación cada tres o cuatro días, o porque la Davidsen no podía cubrir todas las fechas.
Porque me han faltado días, enero es fatal para mí, pero yo quería ver tres veces la ópera, en el ensayo general con público, al que tengo acceso, y dos veces con entrada. No pudo ser el ensayo genera.
¿Y por qué tantas veces? Porque yo ya mido mi esperanza de vida futura en Tristanes. Si en el Liceu la dan más o menos cada ocho años, en la próxima tendré casi 73 años, pero la siguiente, 81… mmmmmm… no solamente es la vida, sino la salud, y sobre todo de la próstata, cinco horas en el Liceu pueden ser letales.
Pero a mi madre la llevé a verla hace ocho años, cuando cumplió 90, y estaba encantada. Y esta vez he llevado a mi suegra, con 88, y también. Quiere decir que igual tengo tres Tristanes, cuatro segurísimo que no….
Mi ópera favorita, uno de los momentos más gratos de mi vida. Hago constar que una ópera entera solamente se puede ver en el teatro o en el cine, que hacen retransmisiones de ópera. Perso si te pones Tristan e Isolda en la tele, te duermes a los quince minutos. También te dormirás con Carmen, no te preocupes, es como el Tour de Francia.
Por tanto, imaginad alguna cosa que os guste mucho, pero que ya podréis hacer una, dos o tres veces más en la vida. Yo ya me he despedido de muchas cosas, como viajar a determinados lugares lejanos, o que me había propuesto repetir. Aunque volviera a viajar mucho, ya no me queda horizonte vital para hacer ni una décima parte de lo que hice. Por eso quedan los relojes, que los puedes disfrutar en el ámbito más cotidiano.
Pues por eso me emborracho de Tristanes, porque me quedan pocos, y aunque me fuera una, dos veces al Real, a Valencia o a Bayreuth (eso caerá, aunque no sea Tristan, como mínmo una Valquiria), pues serán una o dos representaciones más.
¿Trágico? Había quien veía en directo jugar a Messi o a Cristiano, y de repente… plafff… la vida está llena de adquisiciones, pero de muchas más renuncias.