Como supongo que el que está aquí es porque le gusta la ópera (los relojes están en cualquier otro lado del foro y de la vida) les daré unas explicaciones sobre Wagner que seguramente no querrían recibir, y están a tiempo de dejar este post.
Si os fijáis en las recopilaciones de arias, no hay ninguna de Wagner. Es por dos motivos, el primero es que no todos los cantantes de ópera cantan a Wagner, no porque sea muy difícil, sino porque es muy específico, y también es verdad que gasta mucho la voz, por lo que tienen que tener condiciones particulaes. Ni Caruso, ni Pavarotti, ni la Callas, ni la Netrebko, por decir algunos cantantes, se han acercado a Wagner. Ni siquiera un tenor alemán tan dotado como Jonas Kaufmann se ha acercado más que a algún papel de Wagner. Plácido si ha cantado algo, pero porque es como es y ha querido demostrar que puede tocar todos los palos, pero en absoluto es cantante wagneriano. Tiene un Lohengrin muy bueno en lo canoro y pésimo en la interpretación, acunando en todo momento en su regazo su espada de forma más gay que ser gay. El tenor wagneriano es un “Heldentenor”, “Tenor heroico”, algo abaritonado, como los barítonos que interpretan a Wotan (Anillo) o a Gurnemanz (Parsifal) han de ser, más que barítonos, bajos/barítonos. Las sopranos que interpretan a Brunilda o Isolda normalmente también son de estructura muy “sólida”, ya que siempre han de competir contra la orquesta.
Aquí el momento clave de Lohengrin, una de las muy pocas “arias” de Wagner, cantado por Plácido.
Porque esto es lo segundo, Wagner compuso muy muy pocas arias. De hecho, si cogemos la estructura del aria, con cavatina y cavaletta, pues no compuso ninguna. Tiene algunas canciones que pueden equipararse a arias, como la canción de Senta del Holandés Errante
La romanza de la estrella del Tanhauser
O el Wintersturme del final del primer acto de la Valkiria
Hasta Wagner, la ópera se constituía de recitativos (eso que van charlando con musiquita por debajo, si no hay música, es como la zarzuela o el singspiel, que es lo que es la flauta mágica) en los que se desarrollaba la accion, de repente se paraba, el tenor o la soprano soltaba el aria, consistente en una cavaletta, donde se desarrolla el aria, un momento de descanso en el que toca la orquesta o canta el coro, o interviene otro personaje, en que quien canta el aria recupera el resuello y entonces empieza la cavaletta, donde hace los gorgoritos y lso dos de pecho, hasta llegar al chimpún final.
Un ejemplo imperdible, la Netrebko, en el final del primer acto de la Traviata, el aria empieza con el “E strano” y acaba con el “Sempre libera”. Follia, follia… de verdad no os perdáis estos nueve minutos
Wagner desarrolla a partir del Tristan y en sus grandes obras restantes (Tristan, las cuatro del Anillo, los Maestros Cantores y Parsifal) la “melodía infinita”, en que todo el argumento es cantado con la misma jerarquía y con el mismo refuerzo orquestal (la orquesta no baja el volumen y se limita a acompañar la voz, como habés visto en la Traviata de Verdi) y no hay partes independientes, con principio y final, no hay chimpún y a otra cosa.
Por ejemplo, el final de La Valquiria, con la increíble despedida de Wotan de su hija Brunilda, a la que despoja de la inmortalidad y de sus poderes y la deja dormida en la cima de una montaña, rodeada por el fuego, a la espera de que la libere un hombre sin miedo. Será el nieto de Wotan y sobrino de Brunilad, Sigfrido, al que la música que suena con el canto de Wotan invoca, sin que él lo nombre (la magia del Leitmotiv) La separación de Wotan es para la eternidad, él seguirá siendo un dios inmortal (bueno, hasta la última ópera del Anillo, el Gotterdammerung, diez horas de música después, cuando el fuego de la pira donde arde Sigfrido y se inmola Brunilad con su caballo Grane hace arder el Walhalla). Por cierto, para fans de Tolkien, esa despedida es la misma de Elrond de Arwnen, como Gandalf es el Wotan disfrazado de Wanderer del Sigfrido.
Impresionante… Wotan, barítono, lucha a brazo pelado con la orquesta, que va lanzando motivos de anillos, lanzas, fuego… la música se entrelaza con el canto, lo secunda, lo supera… una música hermosa, pomposa, emocionante, que culmina cuatro horas de persecuciones, incestos, peleas conyugales de los dioses, cabalgatas de Valkirias… ¿cómo no va a estar uno enamorado de Wagner?
Wagner inventa la obra de arte total, la Gesamtkunstwerk, aunque no llegue a su ideal, en la que la música, el argumento, la poesía del libreto, la interpretación, el decorado, todo está enlazado. No lo consiguió, que conste, porque no era un dramaturgo a la altura de su música y sus óperas siempre decaen en algún momento. Ahora solamente se valora al Wagner músico, y como es difícil poner arias diferenciadas en las recopilaciones, normalmente de Wagner se ponen en las recopilaciones sus oberturas, a cuál más espectacular. Wagner es el padre de la banda sonora y de las fanfarrias de Superman y la Guerra de las Galaxias. Para que veáis que toda la vida habéis escuchado a Wagner más allá de las Valkirias, aquí la marcha funeral de Sigfrido (y de paso mirad la película Excalibur), música “gorda” de verdad. En el Gotterdammerung, o aquí, Ocaso de los Dioses.
Acabo con otros dos tremendos momentos. El Liebestod, la muerte de Isolda sobre el cadáver de Tristan (la ópera es una historia de amor entre dos fantasmas que han muerto en el primer acto y que solamente se pueden reconocer en la muerte que invocan todo el rato)
Y ya, final, la conclusión del Anillo del Nibelungo, un prólogo (El Oro del Rin) y tres jornadas (La Valkiria, Sigfrido y El Ocaso de los Dioses). Sigfrido, el Prometeo liberador de los hombres (Wagner se inspiró en Bakunin, y no es una broma) ha sido asesinado; su esposa Brunilda se lanza al fuego de su pira mientras que los cuervos de Wotan llevan la llama al Valhalla, donde los dioses y los héroes están esperando su llegada resignadamente para que lo incendie, destruya su mundo y se inicie el gobierno de los hombres. Si os suena al Regreso del Rey, no es por casualidad.



