Madurar no creo. Me pudriré, si acaso, bostezando delante de los Rolex. Son sosos, insulsos, anodinos, por decir algo respetuoso hacia una marca que, reconozco, es símbolo de estatus. Pero es que a mí el estatus que me gusta es el de los Quo, para qué engañarte. Que los Rolex me parecen un coñazo, en resumen.
Y gracias, Rubén, por esa portadaza de ese discazo (que reverenciaba y desgasté de tanto escucharlo allá por los meses finales de 1981, con catorce añitos y flaco como un junco). Pero no, no voy a estallar. Después de mi último intercambio de opiniones tenso (y felizmente resuelto) he decidido no volver a entablar debate dialéctico alguno con los compañeros del foro, que yo entro aquí para disfrutar, no para desfacer entuertos. Ya me pueden llamar perro judío (no es el caso; además siento gran simpatía por dicho pueblo), que daremos opinión y, si las cosas se calientan, pues gazpacho frío. Bastantes problemas tenemos en el mundo real como para buscarse más en el virtual (de la farsa del metaverso ya ni hablamos).
Siempre me encanta leerte y más lo haré a partir del día 5 del mes que viene.
Lo de la portada me ha parecido una buena broma dados nuestros gustos musicales, al igual que tu, pienso que aquí entramos para reírnos y pasarlo bien.
Si después del flagelo te sobrara alguno (algún Breitling, digo) yo lo acogería con gusto. Que he dedicado 20 añetes de mi vida a estudiar las fortificaciones del S XX, y esos matacanes de Breitling me parecen torres del homenaje (ejem… mal ejemplo de nuevo, ahora que hay hostias en otro hilo sobre los fake o no fake) medievales, desde las que la sonería de trompetas y cornetines anuncia la llegada de un nuevo dueño… jajajajja… ni caso, macho. Que me vengo arriba y se me va la pinza.
Pues ahora que lo pones… nunca le he visto la gracia.
Y voy a confesar otra cosa aún a riesgo de excomunión y merecido baneo. Cuando retomé mi afición por los relojes, no entendía el gusto desmesurado por los divers.
Afortunadamente, tengo gustos de pobre; afortunadamente, porque también tengo bolsillo de pobre
La última fue hace un par de meses, en que se me puso a tiro un Seamaster a un precio al que podía llegar. Es un reloj que siempre me había gustado… pero ya no, lo tengo un poco aburrido. Y pensar en gastarme una pasta en un reloj que exige ir con mil ojos para que no te pongan una sirla en el gaznate… pues no, mira.
Si alguna vez se hace una conjunta a Tom de un homenaje, probablemente caiga, pero de momento no lo veo.
Y de los demás, tengo la suerte de que no me gusta ninguno caro. Me pasa como con el Land Shark, que me gusta, pero no lo suficiente como para soltar trescientos o cuatrocientos mortadelos por él.
Entiendo. Te has ido sumergiendo en las profundidades del rey Temazos… perdón, Neptuno. Y le has pillado el encanto a los mazacotes de acero y cristal gordo. Verás el día que conozcas a la Sirenita
PD esta reflexión me trae a la cabeza un chiste que me contó un amigo gallego hace muuuuchos años (y que seguro que conocéis); es el de los dos tipos pescando y que, cuando a uno le pica algo en la caña, saca a una preciosa sirena de mar. La toma en brazos y, sin mediar palabra, la deposita en el agua para que se marche. Le pregunta el amigo (imaginaos el acento gallego, que es fundamental) ¿Por qué?, a lo que el pescador responde ¿Por dónde?.. pfffff
Esa es otra. De tanto ver un tipo de reloj, acabas aborreciéndolo.
Me pasa con los Sub. No me hacen tilín.
Ni el original, ni el Tudor antes de las Snowflake, ni el Steinhart, ni el Davosa, ni el Guinault, ni el Gigandet, ni el OceanX, ni el Invicta, ni el San Martin, ni el Pagani, ni el Tisell, ni el…
A mi es que va por días. Igual me levanto y me gusta uno que hace un par de años ni fu ni fa, y viceversa. Aunque creo, realmente por mi enfermedad, que todos tienen su puntillo, eso si, en muñeca ajena. Y conste que desde que estoy aquí, se me está despertando el gusanillo por ciertos modelos “ de la casa”. A ver si un día tengo suerte y mojo.
A mí me echan para atrás las lupas, los cierres de los divers seiko (de esos sí tengo), y los relojes que se parecen demasiado a otros.
Pero sobretodo me echa para atrás la gama BB. 58 o no. Me encantan. Son el diseño que más me gusta como diver vintage espartano. Pero no me entra pagar lo que piden por un reloj que ya no es otra cosa que un lujo y una ostentación. Si la gente no supiera lo que es un Rolex o un Tudor, y se hubiera mantenido la marca como un objeto de culto y reminiscencias a la historia de la relojería, como por ejemplo Doxa, puede que hiciera la locura de gastarme lo que sería que pidieran por ellos (que sería menos que ahora). Pero es que me toca las narices querer comprarme algo por icónico y oda a los modelos de gente movida de antaño, y que cuando lo tenga en la mano piense que lo que realmente es hoy día es en gran parte un objeto de lujo sin más.
Para mí hoy día, en mi vida, el verdadero lujo es viajar, comer como un marqués dentro de mis posibilidades y vivir a gusto.
Con otra cosa que no puedo es con los lúmenes pobres en un diver. Por eso no tengo un Doxa ni un Zodiac.