Estimados camaradas, les contaré algo que ocurrió hace mucho …
Les sugiero que pongan esta música de fondo:
Sadkó, músico, era oriundo de la ciudad de Nóvgorod, allá por el año 1200, época donde los comerciantes y trovadores cruzaban ríos y mares en busca de fortuna.
La ciudad, se alzaba como un nido de tejados oscuros entre las aguas del Voljov y los vastos silencios del norte. Una ciudad vestida de madera y coronada por cúpulas de bronce, donde el viento silbaba entre los muros del kremlin y los mercaderes hablaban lenguas de media Europa en la plaza del Yaroslav.
Era un cruce de caminos con barcos cargados de pieles, cera y lino que arribaban por el río, y las campanas de Santa Sofía repicaban al atardecer su eco sobre los puentes de troncos, como si marcaran el pulso de una república que no conocía zar ni señor. Bajo los estandartes del veche o asamblea del pueblo, se decidían guerras, alianzas y penas, como si la voluntad de todos fuera ley de uno.
En sus callejones de nieve y barro, los artesanos tallaban iconos, los mercaderes ofrecían su género diverso, los escribas copiaban evangelios en glagolítico precursor del eslavo, y los músicos, como el humilde Sadkó, hacían sonar en sus gusli, historias de mares embravecidos y reyes de las profundidades. La ciudad vivía entre lo sagrado y lo salvaje, entre la fe ortodoxa y las sombras aún persistentes de los antiguos dioses del bosque y del agua.
El alma de Nóvgorod, tenía forma de cuento y allí moraba un humilde músico llamado Sadkó. Huérfano desde joven, su única compañía era un viejo gusli, un instrumento de cuerdas con el que deleitaba a los mercaderes en los festines y bodas. Su música era apreciada por las gentes del lugar, por ello, se le conocía como Sadkó Guslyar (Садко-гусляр) (el que toca el gusli), por su gran habilidad para interpretar melodías clásicas, si bien su paga era escasa, y muchas noches debía conformarse con un pedazo de pan y un sorbo de kvas, (bebida tradicional eslava parecida a la cerveza).
Un día, tras una fiesta en la casa de un boyardo, o ilustre terrateniente, Sadkó se encontró sin dinero para pagar el pasaje de regreso a su casa. Caminando melancólico por la orilla del Lago Ilmen, sacó su gusli y comenzó a tocar, dejando que la brisa nocturna llevara su música sobre las aguas. Interpretó, una vez más con tal pasión que el lago pareció susurrar en respuesta.
De repente, una figura emergió de las aguas: Era el Rey del Mar, con su barba hecha de algas y sus ojos reluciendo como el sol en la superficie del agua. “Tocas con un alma noble, Sadkó”, le dijo el rey. “Si mañana vas a la plaza de Nóvgorod y haces una apuesta con los mercaderes, prometiéndoles que el lago está lleno de peces dorados, verás cómo la suerte te sonríe.”
Sadkó, sorprendido y asustado, cayó de rodillas en la arena, pero el Rey del Mar ya había desaparecido.
A la mañana siguiente, en la bulliciosa plaza de Nóvgorod, Sadkó recordando las palabras del Rey del Mar, y sin mucho que perder, se dirigió a los mercaderes y les propuso la apuesta.
“¡Os digo que el Lago Ilmen está lleno de peces dorados! Si me veis pescar uno, ganaré y deberéis pagarme, pero si no, prometo convertirme en vuestro vasallo.”
Los comerciantes rieron, pero aceptaron el desafío. Sadkó tomó entonces una barca y arrojó su red al agua. Apenas la levantó, quedó asombrado: atrapado en su red brillaba un gran pez dorado.
Los mercaderes, estupefactos, cumplieron su palabra y todos le pagaron según la apuesta acordada. Y así, con su nueva fortuna, Sadkó compró barcos y se convirtió en comerciante. Pronto, no hubo en toda Nóvgorod hombre más próspero que él.
Pasaron los años, y Sadkó continuó navegando los mares con su flota mercante de 30 navíos, al mando de los cuales estaba la nave capitana, llamada “Halcón”.
Pasaron 12 años, hasta que un día el Rey de los Mares se enfadó, dado que no le había pagado ningún tributo.
Molesto, el Rey hizo que en mitad del Mar Azul, sus barcos quedaran repentinamente inmóviles sin ninguna razón aparente. Viento alguno hinchaba las velas, y las olas estaban quietas como un espejo.
El capitán y la tripulación se miraron preocupados. “El Rey del Mar reclama su tributo”, dijeron con temor. Los marineros recordaron que cada comerciante debía pagar un sacrificio al Señor de los Océanos, y echaron al agua un tonel lleno de plata, y luego otro de oro, sin que el rey se sintiera satisfecho, incluso vertieron piedras preciosas. Pero el mar seguía inmóvil.
En realidad, el Rey de los Océanos desea que baje sólo una persona dijo uno de los marineros. Los marineros entonces tiraron unos anillos de madera con sus nombres pero flotaron. El anillo de Sadkó fue el único que se hundió. Sadkó comprendió entonces la situación: no era oro lo que el Rey del Mar quería, sino a él mismo. Con el corazón encogido, se despidió de sus hombres y se lanzó a las profundidades.
Al descender, en el fondo abisal, se reunió con el Rey y la Reina de los Mares, además de todo su séquito. Sadkó había descendido a un palacio de coral y nácar, donde el Rey del Mar lo esperaba con los brazos abiertos.
“¡Por fin vienes, Sadkó! Has sido mi músico en la tierra, y ahora lo serás en mi reino.”
El Rey ordenó una gran fiesta en su honor. Bailarinas de espuma y sirenas de ojos de esmeralda se mecían al ritmo de la música. Si bien, Sadkó se dió cuenta de que cada vez que interpretaba su música cautivadora los mares se agitaban de una manera pavorosa. El mar se alborotaba cada vez más y más hasta que grandes olas se alzaban y las corrientes rugían como bestias.
De pronto, una suave voz llegó a sus oídos. Era Volkhova, la hija del Rey del Mar:
“Si sigues tocando, hundirás barcos y ahogarás a los hombres de Nóvgorod”, Le susurró la muchacha.
El bardo mercader al oírlo, llevado por el miedo y la ira, rompió todas las cuerdas de su gusli.
El rey, entonces, le propuso casarse con una doncella y así poder seguir oyendo las preciosas melodías.
De nuevo Volkhova, le susurró: “Si quieres volver a tu hogar, cuando mi padre te pida que elijas esposa, escoge a la última doncella de la fila, la que esté más callada y sea más sencilla.”
Pero recuerda, “Si consumas el matrimonio, tendrás que quedarte por toda la eternidad en el fondo del mar, si no lo consumas, volverás a tierra firme”.
Esa noche, el Rey del Mar presentó a Sadkó un desfile de bellísimas doncellas marinas. Sirenas de cabellos de perlas y nereidas de piel de alabastro sonreían coquetas, pero Sadkó recordó el consejo de Volkhova y esperó hasta el final. Allí, oculta entre las sombras, estaba Chernava, una tímida y discreta joven de mirada profunda.
“¡Esta es mi elección señor!”, proclamó Sadkó.
El Rey del Mar rió y dio su bendición a la elección de su invitado. La boda de cuento, se celebró entre corales y estrellas de mar, pero justo cuando Sadkó besó a su esposa, sintió que se desvanecía en el agua.
Sadkó fingió casarse con ella, pero se acordó del consejo que le había dado Volkhova, y se durmió justo al acostarse.
Sadkó despertó en la orilla del Lago Ilmen, como si todo hubiera sido un sueño. Su gusli descansaba a su lado, y su cuerpo estaba seco, como si nunca hubiera estado en el mar. Al mirar a su alrededor, vio Nóvgorod en la distancia, con sus torres doradas brillando al amanecer.
Se levantó y caminó de regreso a la ciudad. Allí, los mercaderes y sus amigos lo recibieron con júbilo. Para ellos, Sadkó había desaparecido solo un unas horas, aunque para él parecían haber pasado años en el Reino del Mar.
Desde entonces, Sadkó vivió con más humildad, sabiendo que la fortuna y la música eran regalos del Destino. Y aunque ya no surcó los mares, su nombre quedó grabado en las leyendas de Nóvgorod, como el músico que encantó a los hombres y a los dioses del océano.
Se cuenta que Volkhova, la hija del Rey del Mar, al ver partir a Sadkó, lloró hasta que sus lágrimas formaron el río que lleva su nombre, conectando el Lago Ilmen con el océano.
Y aún hoy, cuando el viento silba sobre las aguas de Nóvgorod, los pescadores dicen que es el eco del gusli de Sadkó, tocando su última canción para el Rey del Mar.
Sadkó (en ruso:Садко) es una leyenda o bylina medieval rusa o saga épica medieval tradicional y constituye una de las más queridas que surgen entre los siglos XIII y XVI, basada en la riqueza comercial de la República de Nóvgorod y como todo buen cuento popular, transmite una serie de enseñanzas y valores profundamente arraigados en la cultura eslava, como la humildad, la superación personal, la perseverancia, lo efímero de los bienes materiales, el deber, el poder transformador de la música, y valores efímeros como la ostentación, o el exceso de ambición, la conexión con la naturaleza entre otros.
Parece existir sobre Sadkó, cierta influencia del cuento originario de Oriente Medio Simbad el Marino que surge entre los siglos VIII y XV debido a las rutas comerciales, la expansión mongola, si bien, las historias que ambos cuentos narran tienen reflejos universales. La Edad Media fue un periodo en el que los juglares, comerciantes y marinos eran vehículos fundamentales para la difusión de historias, y es muy posible que la tradición oral de Simbad llegara a oídos eslavos a través de los intercambios comerciales.
Los juglares y narradores itinerantes no solo entretenían, sino que también adaptaban las historias a sus propias culturas, modificándolas según el contexto y las creencias del público. Es decir, Sadkó podría haber sido una “rusianización” de relatos orientales combinados con mitos locales eslavos.
Ciertos historiadores especulan con la idea de que su historia pudo haberse inspirado en relatos traídos por comerciantes vikingos o bizantinos.
La influencia de la bylina de Sadkó fue tan importante que Nikolái Rimski-Kórsakov en 1897 transformó la historia de Sadkó en una ópera, siendo una de sus obras más conocidas.
Así popularizó aún más la historia entre las clases cultas de Rusia al introducir el tema de Sadkó en la música clásica con fragmentos orquestales icónicos y enfatizando la majestuosidad del Zar del Mar y el carácter onírico del cuento.
Esta ópera es parte del repertorio clásico ruso y ayudó a inmortalizar a Sadkó en el imaginario nacional.
Sadkó ha influido tanto en el arte y la pintura, como en el cine y la animación soviética
En la ciudad de Nóvgorod, Sadkó es un personaje icónico. Hay estatuas, referencias turísticas e incluso eventos culturales que celebran la historia del mercader-músico. Su figura es un emblema del pasado glorioso de la ciudad como centro comercial medieval.
Sadkó, por tanto, no solo constituye un cuento popular, sino un símbolo cultural en Rusia. habiendo influido en la identidad de Nóvgorod, además de transmitir valores sobre el destino, la astucia, la superación y el respeto por las fuerzas naturales.
Encontramos una importante conexión entre la bylina de Sadkó y el guardatiempo que nos ocupa en el concepto del agua, el mar y su poder, incluso el “amor” por las profundidades.
LA MARCA SLAVA O SEGUNDA FÁBRICA DE RELOJES DE MOSCÚ
Slava (en ruso:“Gloria”) conocida originalmente como la Segunda Fábrica de Relojes de Moscú, fue la segunda manufactura relojera fundada en la Unión Soviética en 1924.
En 1919, la Unión Soviética compró e importó dos fábricas de relojes desde los EE.UU. para iniciar su propia industria relojera.
La que fue la primera, fábrica de relojes de Moscú, produjo relojes Poljot. La segunda, Slava, también en Moscú, comenzó la producción de relojes en 1931.
La fábrica comenzó como el “Fideicomiso Estatal de Mecánica de Precisión - Gostrest Tochmek” en 1924 y en 1930 se convirtió en la Segunda Fábrica de Relojes de Moscú. Durante la década de 1930, desarrolló relojes de pulsera, despertadores, relojes de pared y de coche, relojes de bolsillo y relojes de ajedrez.
Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, la fábrica fue trasladada a Chistopol y concentró su producción en el esfuerzo bélico. Esta producción incluía no sólo relojes para el personal militar, sino también temporizadores y espoletas para misiles y otros aparatos técnicos militares.
Dado que la fábrica era clave para el ejército, su control pasó brevemente al Ministerio de Armamento. Posteriormente con el desarrollo de la carrera espacial soviética, algunos Slava volaron al espacio exterior.
Tras la Gran Guerra, la fábrica produjo relojes con las marcas Victoria y Salute. Para la década de 1950, se volvió a adoptar el nombre Slava. La fábrica también produjo brevemente relojes con el nombre Start.
Además de producir relojes de pulsera, la fábrica también fue prolífica en la producción de despertadores y relojes de pared. Ambos tipos se exportaban al extranjero, no sólo a los países del Pacto de Varsovia, sino también a países occidentales como el Reino Unido, Francia y Alemania.
Uno de los vínculos más fuertes con Occidente fue la producción de relojes Slava para la compañía británica Sekonda. Esta relación perduró desde la década de 1960 hasta la caída de la URSS.
En 1985, Mijaíl Gorbachov es elegido secretario general del Partido Comunista y anuncia que la economía soviética estaba estancada y que era necesaria una reorganización.
Inicialmente, sus reformas fueron llamadas Uskoréniye (aceleración), Glásnost (liberalización, apertura, transparencia) y Perestroika (reconstrucción) por lo que la marca fabricó también modelos para el Partido Comunista.
En enero de 2006, la fábrica de Slava y su sitio web se vendieron para su desarrollo al por menor.
En 2010 la sede de la antigua fábrica había sido demolida para nuevos proyectos inmobiliarios. La marca ha sido asumida por el municipio de Moscú en un canje de deuda. Los derechos exclusivos para la producción de relojes Slava, junto con sus mecanismos y piezas, se han arrendado desde 2006 a la empresa Slava Trade House. Las instalaciones de la fábrica Slava TH se encuentran en Úglich, al norte de Moscú, en un taller independiente de la antigua fábrica de Chaika.
Hoy en día, la empresa Slava continúa produciendo relojes y siguen montando sus propios movimientos manufactura de fabricación rusa si bien con la competencia de copias chinas de inferior calidad.
EL MODELO SADKÓ
A principios de los años 70 del siglo pasado, la industria relojera soviética producía muchos modelos de guardatiempos. Los relojes, se consideraban un elemento necesario en la vida cotidiana y eran muy necesarios y valorados por el pueblo. A precios asequibles se popularizaron y el reloj se convirtió en un producto de masas.
Las oficinas de diseño de las fábricas desarrollaban ideas y motivos alegóricos, muchos de los cuales no llegaron a producción. Pero a finales de los años 70 sale a la luz una pieza que va más allá de las normas aceptadas en aquel momento.
A mediados de la década los relojes con mayor resistencia al agua eran producidos por la Fábrica de Relojes de Chistopol (Vostok), la Primera Fábrica de Relojes de Moscú (Polyot), y la Fábrica de Relojes Petrodovrotsov (Raketa), mientras que la Segunda Fábrica de Relojes de Moscú (Slava), se encontraba algo relegada en tal aspecto.
Desde hacía una década, marcas suizas que se habían consolidado y de reconocida solvencia, como Zodiac vendían y popularizaban sus productos en América y Europa.
Slava, se fijó en concreto, en dos modelos como referentes. Uno se encuentra de rigurosa moda en la época que es el Zodiac Olympos, y otro que había sido lanzado en 1968, el Super Sea Wolf, del cual hablamos como recuerdan aquí:
Slava decidió tomar la muy arriesgada decisión de aunar algunos conceptos de tales diseños separados para inspirarse en ellos y hacer algo nuevo, quizá “venida arriba” tras los éxitos de sus piezas en 1974 al obtener la medalla de oro en la Feria de Brno y 1975 otra medalla de oro en la Feria Internacional de Leipzig,
Pero lo que pudo haber sido un gran avance para la apariencia de los relojes soviéticos en realidad constituyó una apuesta demasiado arriesgada para el momento y la economía de la recién iniciada Guerra Fría.
Los ingenieros de Slava se habían inspirado en el estilo Bullhead, popular en aquella época, dada además la forma de la caja que se asemejaba a un arpa trapezoidal. Como hemos visto, Sadkó era un guslar o músico que tocaba el gusli, el cual guardaba cierta forma con el diseño del Zodiac Olympos recién aparecido.
Por tanto si se aunaba el diseño del Olympos con la resistencia y robustez del Super Sea Wolf, podríamos tener algo interesante y nunca antes visto.
Entre 1977-1980 el reloj de buceo soviético Slava “bullhead” estaba ultimado, por lo que el Slava Sadkó se lanzó al mercado, si bien el destino tenía reservado un final diferente para la versión soviética del bullhead.
El reloj nunca llegó a la producción masiva, su producción fue extremadamente limitada, más bien como “experimento piloto” por lo que salieron al mercado muy pocas unidades.
Las razones exactas de esta producción tan restringida no están completamente documentadas, pero se entiende que el diseño poco convencional, la economía del momento y la posible falta de demanda en el mercado, unido al sobrecoste de producción del reloj, que resultaron ser demasiado elevados, pues complicaron su progreso.
Además el modelo Sadkó tampoco fue comprendido ni solicitado, generando más asombro en el pueblo soviético por sus curiosos ángulos y diseño inusual que interés por su compra.
Las dimensiones y formas generosas para la época, que incluso lo siguen siendo hoy, tampoco ayudaron. Igualmente el nicho de mercado era reducido, al igual que lo es hoy, dicho sea de paso.
Por lo que finalmente el proyecto quedó en el olvido.
Con el tiempo, las pocas unidades que se llevaron a producción hicieron que se convirtiera en una pieza muy buscada por coleccionistas.
Y ahí quedó todo.
Esta rareza ha convertido al Slava Sadkó en un objeto de deseo para coleccionistas de relojes soviéticos vintage.
Posteriormente el foro ruso forum.watch.ru desarrolló el modelo en colaboración con la misma Slava, si bien un poco más tosco y menos detallado con respecto al modelo original, que el presentado aquí.
EL RELOJ
El Slava Sadkó es un reloj curioso, muy curioso, lo miren por donde lo miren presenta formas poco vistas, curiosidades o detalles poco habituales.
Su caja, lo que más nos llama la atención desde el principio, presenta una forma poligonal de 6 caras que dan un aspecto trapezoidal o con cierta forma de lira o de arpa.
Aquí lo encontramos en la web de la marca:
Presenta diferentes polígonos o facetas aportando comodidad al conjunto dado que en la muñeca logra una cierta forma de “V” por lo que no obstaculiza para nada el movimiento de la misma.
Detalles como ese, unido al tamaño contenido se agradecen, dado que con brazalete de acero sólido su peso se nos va a los 220grs.
Si piensan que el reloj es grande, se equivocan, dado que encontramos tan sólo 47mm de “lugs to lugs”
El grosor si es algo más alto de lo habitual y además le aporta al reloj un “empaque” considerable y encantador. Estamos ante unos buenos 17,6mm de espesor. Su altura, por tanto es buena, sin llegar a ser llamativa.
Exhibe 46mm de ancho en su parte más amplia y tan sólo 30mm en su zona más estrecha. Tampoco se trata de un reloj que destaque en la muñeca por ello.
Monta una distancia entre asas de 20mm que además al estar perfectamente encastradas en la caja, facilitan el uso de cualquier correa incluso cauchos, recomendables para la práctica del buceo.
Este video, donde un youtuber ruso describe el reloj, es tan raro como curioso, no tiene desperdicio:
Tengo que decir que las formas de la caja elaborada en acero inoxidable 316L, me recuerdan en cierto modo a las del Seiko Marinemaster.
Presenta una, para mi gusto, curiosa, bien resuelta, interesante y agradable válvula para la salida de gases, de forma hexagonal muy linda, si bien totalmente inútil al contar el reloj con una “salida natural” de gases al presentar la caja a la una un pulsador para el “cambio rápido” de fechador.
La pregunta sería, cómo una caja, NO CERTIFICADA, por cierto, que presenta según refieren (y venden) una estanqueidad de nada más y nada menos que preparada para soportar presiones de 500 metros, se le coloca un pulsador o botón que opera con tórica? Su uso es cómodo, incluso necesario para este calibre, “antiguo” pero que hace dudar para uso en profundidades o sometido a desgaste por salitre, jabones, cloros, etc.
Digamos que son las cosas de los eslavos …
Dicho lo cual, y dado que el reloj no va a ser usado para buceo más allá del normal en playa, y puesto que la hermeticidad es adecuada, no me preocupa de momento, si bien hubiera preferido no encontrar dicho pulsador, me arranca una sonrisa cada vez que lo aprecio, dado “ahí está el tío, bien plantao” diciendo “aquí estoy yo” ja,ja.
Su bisel en este caso “Coca-Cola” me parece sobrio, funcional e intuitivo, se promociona como de 120 clicks, pero cuál no es mi sorpresa que al comenzar a contar los mismos en un intervalo de 5 minutos, no encuentras ni 5 ni 10 clicks, ja,ja, lo que daría un total de 60 o de 120 clicks, cosas lógicas ambas. Pues NO ! Aquí hacemos las cosas “a nuestra forma” y encontramos una combinación entre 7 y 8 clicks entre índice e índice. No me pregunten por qué ni cómo, pero lo he contado a todo lo largo del dial y presenta intervalos de siete o otras de ocho clicks señores entre ellos, para al final curiosamente, ja,ja, coincidir con las marcas de minuto. Increíble pero cierto !!!.
Su movimiento es natural, cómodo, desenfadado, estable, agradable y con un equilibrio bien logrado entre dureza y suavidad. El agarre es muy bueno aunque tiene a ser algo “resbalosote” debido más que nada al pulido de las almenas.
La corona a la una y media tiene una rosca “interminable” y debido a tener que “enrollar” dos barriletes, está “durota” de accionamiento. Luce una “C” en relieve que en cirílico significa una “S” inicial de la marca, y en este caso del modelo. Está finamente rematada mediante un precioso relleno de resina roja y terminado con un lacado brillante que le da un volumen abovedado para rematarla, muy agradable.
La esfera para mi gusto es un prodigio de información, donde la vista se pierde, me encanta !!! entre tanto índice dispuesto en forma radial, otros acostados, leyendas, fechador, semanario, vamos que no te aburre su contemplación. Para algunos quizá sea algo recargado.
En mi caso lo he solicitado en vez de con una terminación antireflejos, “papel de lija” similar al del Zodiac Super Sea Wolf 1968, pues me pareció adecuado darle un toque más clásico al presentar una esferá “fumé” degradada y además con brillos radiales, que para mi gusto le realzan su aspecto clásico y ochentero, si bien los reflejos … ya se sabe, pero es tan lindo.
Encontramos las agujas “del citado Zodiac”, tanto la minutera con forma de cabeza de cobra y roja, si bien en el suizo presenta un color más anaranjado.
La horaria de espada es similar igualmente quizá inapreciablemente más gruesa. La trotadora con mínimo contrapeso, siguiendo el patrón suizo, presenta igualmente un resalte cuadrado con lúmen.
La calidad del lúmen no es del todo mala, dado que si lo cargamos unos 20 segundos con la luz de la mesilla, éste dura hasta las 8 de la mañana y permite leer la hora con cierta facilidad.
Mención aparte merece la tapa. Rica donde las haya, con diferentes niveles, secciones, resaltes, grosores, brillos, texturas.
Un derroche de imaginación para la misma. Un diez sobre diez. Que maravilla ! me parece una obra de arte. Parece una moneda antigua salida del fondo del mar. Me parece incluso una tapa más completa que el precioso caballito de mar de muchos Omegas clásicos. Es un primor de leyendas, información, detalles alegóricos y grabado en profundidad.
Las leyendas son las siguientes:
Slava
Sadko
Modelo 500
Nº 269
Acero inoxidable
500 metros
Fabricado en Rusia
Antichoque
Mencionar que el medallón central se encuentra soldado firmemente a la tapa, y ha sido creado mediante la técnica del gofrado, que consigue, al igual que en el papel unos relieves muy elevados y vistosos.
Por tanto, muy al estilo ruso, encontramos la tapa propiamente dicha, que en este caso presenta una hendidura redonda que acoge al medallón central y en el exterior, el típico anillo roscado que la fija mediante las conocidas marcas para las garras de la llave jaxa.
El reloj en su trasera también hace que destaquen sus 4 asas perfectamente definidas, si bien por el lado de la esfera quedan “disimuladas” por la propia caja.
En cuanto al brazalete, éste es macizo y sus eslabones se encuentran unidos por tornillos con una rosca bastante generosa. La distancia entre los eslabones es muy pequeña, por lo que es de estos típicos brazaletes que quedan con la forma redondeada de la muñeca al quitarlos.
Tengo que decir que el cierre de doble mariposa es un fallo para mi gusto importante, dado que si bien funciona IMPECABLEMENTE, en el más de un mes que llevo usándolo, no se ha abierto ni una sola vez por accidente, con uso intensivo de moto, gym, incluso algún que otro bricolaje, por encontrarse los pulsadores muy ocultos, no es menos verdad que en caso extremo para dedicarlo al buceo, éste puede soltarse al carecer de cierre de seguridad como es común en este tipo de armis. Me parece una pena y un fallo de diseño importante. No sé lo que bucearán en Rusia con el frío, pero por estas latitudes, quizá obligue a sustituirlo por otro más seguro, que en ello ando.
La marca Slava queda finamente grabada a láser en el último eslabón, no hubiera desentonado encontrarlo “repetido” más veces en algún otro eslabón.
La consistencia, elegancia, sobriedad y peso del armis son altos y realzan al Slava Sadkó.
Los eslabones presentan un contraste entre la pieza maciza en forma de “H” que se encuentra cepillada, mientras que los eslaboncitos de unión son pulidos a espejo como terminación.
El cristal es de zafiro con antireflejos interior y enrasado con el bisel presenta un tacto que es pétreo, transmitiendo una agradable sensación de robustez. Cumple muy bien.
EL CALIBRE :
El Slava Sadkó equipa el mecanismo manufactura 2427 automático con un diámetro de 24mm, altura de 6.8mm, 26/27 gemas, que late a unas preciosas 18.000 A/h (2,5 Hz), por lo que su cadencia es muy lenta y agradable, una reserva de 40 horas, dos barriletes, antichoque, órgano regulador, 3 agujas con fechador y semanario, con la peculiaridad de que presenta un ajuste rápido del fechador a la 1 y parada de segundero.
En nuestro caso viene ajustado en unos más que interesantes, reseñables y destacados +5 segs/día. Vamos que viene en parámetros COSC, si bien, ni por asomo traería certificado, ja,ja
Hay un calibre similar, el 2428 con la principal diferencia de que se trata de un calibre manual. Ambos montan complicación del semanario.
Aunque el Slava 2427 es un calibre vintage que actualmente se continúa fabricando, también se encuentra en algunos relojes de marca Poljot modernos como la serie de “Tsars of Russia”, Poljot New Jaroslavl, Poljot Gorbatchov, Poljot Moscow Nights.
Algunas malas lenguas y rumores afirman que los movimientos modernos 2427 ya no se fabrican en Rusia.
El mecanismo Slava 2427 tiende a ser un calibre controvertido en la comunidad de relojes, siendo algunos fans del movimiento, y otros señalando sus deficiencias. Tanto es así, que incluso el artículo principal de Wikipedia para Slava fue editado para eliminar contenido que es crítico con los calibres 2427: Curiosamente tengo guardada la referencia desde hace más de 10 años. Actualmente ya no existe. Es ésta:
Los movimientos mecánicos de Slava cuentan con dos barriletes acoplados a un engranaje tensor. Existen numerosas versiones del movimiento, incluyendo los modelos 2414 y 2428 de cuerda manual (doble fecha) y los 2416 y 2427 de cuerda automática (doble fecha). Los movimientos son bastante sensibles a los golpes debido a la delgada varilla del volante. Otros problemas frecuentes incluyen el desgaste prematuro del cojinete del rotor y del embrague que acciona las manecillas (no el típico piñón de cañón). También son comunes las averías del indicador de fecha. Por lo tanto, estos movimientos se consideran poco fiables, especialmente en comparación con otros calibres rusos. Anteriormente, la 2.ª Fábrica de Moscú producía movimientos derivados de un antiguo movimiento francés de preguerra, el Lip “T-15” (algunos movimientos Poljot también derivaban de esta marca francesa), y se producían bajo licencia (marcas Pobeda y Start). Además, durante períodos relativamente breves, Slava también produjo sus propios movimientos electrónicos con diapasón y sistemas de cuarzo. Algunos relojes Slava se fabricaron bajo la marca Sekonda.
En realidad, el movimiento 2427 tiene unas características distintivas propias y está diseñado como un movimiento de larga duración y uso relativamente estable, evidentemente alejándose de la precisión como sabemos, principalmente debido a las lentas alternancias y al uso de dos barriletes para los muelles reales.
Los soviéticos primaron la longevidad y la baja frecuencia de revisiones, debido a la imposibilidad de las mismas, dadas las vastas extensiones de terreno y la economía, mientras los suizos valoraron más la precisión y los intervalos de servicio más regulares.
El que el mecanismo 2427 opere mediante dos barriletes de doble resorte, actualmente es una característica que típicamente se encuentra en los relojes de gama alta. A las relativamente lentas alternancias a las que funcionan, (18.000), la precisión se resiente, dado que los dos barriletes de muelle en lugar de uno, entregan la energía mediante una curva de fuerza menos acusada a medida que la tensión de los resortes se agota. Lo cual tampoco ayuda a promover el isocronismo, lo que significa que tenderá a atrasar a medida que el remonte de la fuente principal se agota, lo que en la teoría debe de originar que la marcha se compense con respecto a cuando los muelles están a plena carga, claro está mientras la cuerda no se mantenga siempre cargada.
La presentación es lujosa máxime para los estándares rusos, con caja grande tipo estuche-joyero con protector de cartón a tono, todo muy “luxury” Es bonita, aunque una mayor austeridad no me hubiera importado.
Tarjeta de garantí sellada tipo cartilla de racionamiento o carnet del partido, je,je, esta gente lleva grabado a fuego sus tradiciones.
A modo de cierre, decir que nos encontramos ante un reloj con el que es raro que te topes con otro por la calle, debido tanto a sus rasgos distintivos, o dificultad de adquisición. Dichos factores me recuerdan siempre que la exclusividad no la hace el dinero en absoluto, si bien, hay que reconocer, dado que no deja de ser verdad, que no es un reloj especialmente económico al estilo Vostok.
Se trata de una pieza tan enormemente curiosa, que quizá cuando nos topamos con ella por primera vez, nuestra mente “relojil clásica” no esté preparada para apreciarlo, y es con el tiempo, cuando aprendemos a admirarla, es lo que me ocurrió a mí hará más de 15 años. Tanto por el esfuerzo de su “rescate” como por su historia a cuestas como lo que yo suelo dar en llamar “su exotismo”.
El reloj va de maravilla, el sonido por las noches en la oreja es encantador y SUPER hipnótico, “son las alternancias perfectas” para ser acompasadas al pulso, una Gloria (Recordemos Slava=Gloria) je,je.
En fin, sin ser un prodigio de robustez, durabilidad ni estilo o moda, el reloj me parece por contra un prodigio de originalidad, de soluciones alternativas, de construcción y de estética, para el que le guste, claro, lo que lo hace un reloj “raro” y como dije, “exótico”
De nuevo, la Horología Rusa, nos aporta un alarde de soluciones alternativas, curiosas e interesantes, además de diseño imaginativo, que como siempre “sigue su propio camino”
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
Nota: Deseo dar las gracias a mi muy apreciado amigo Francesco, @lodrino sin el cual dada su extrema y absoluta amabilidad, caballerosidad, buen hacer y disposición, esta pieza nunca habría llegado a mis manos. Francesco, eres muy grande !!! Gracias ![]()
Saludos !























































































