Cuando el compañero @Tofux me propuso investigar sobre el lume de los relojes porque ahí podía haber tema para uno de mis ladrillos
la verdad es que yo pensaba que la historia era bastante sencilla: Primero los relojes llevaban radio… aquello resultó ser una idea regulera para la salud… después llegó la LumiNova… y aquí paz y después gloria.
Pues va a ser que no.
Resulta que detrás de esa sustancia que de niños poníamos diez segundos debajo de una lámpara para luego meter la cabeza en el jersey para comprobar cuánto brillaba…
hay más de cien años de historia….
Así que empecemos por donde se debe empezar… apagando las luces… ![]()
Porque durante siglos, cuando se hacía de noche y querías saber la hora, había una solución tecnológica realmente avanzada (a no ser que tuvieses un repetidor de minutos): Encender una vela. ![]()
Hasta que en 1898 Marie y Pierre Curie, junto con el químico Gustave Bémont, anunciaron el descubrimiento del radio. Y aquello parecía poco menos que magia. Era una sustancia que emitía energía continuamente y que, combinada con determinados materiales, podía conseguir que estos produjesen luz. Ya os podéis imaginar lo que ocurrió. Si tienes una sustancia nueva que brilla en la oscuridad… ¿qué es lo primero que haces? Pues untarla por todas partes, evidentemente. ![]()
Y entonces aparece en nuestra historia un personaje maravilloso llamado William J. Hammer. Hammer era un ingeniero estadounidense que en 1902 visitó a Pierre y Marie Curie en París. Los Curie le entregaron nueve tubos con radio y uno con polonio para que experimentase con ellos. Sí. Nueve tubos de radio que se pudo llevar en el maletín de cuero a su casa… Que tiempos.
Imaginaros al pobre de Hammer intentando pasar hoy el control de la T4 con los tubitos de marras.
Bueno. Pues el bueno de Hammer empezó a experimentar y mezcló compuestos de radio con sulfuro de zinc y consiguió un polvo que emitía una bonita luz. Después mezcló aquello con barniz y obtuvo una pintura luminosa. Según el Smithsonian, Hammer fue uno de los primeros en desarrollar y mostrar públicamente este tipo de pintura luminosa basada en radio.
¿Y qué hizo después? Claro… Hammer empezó a probarla. En esferas de relojes… En juguetes… En interruptores… En miras de armas… En teléfonos… En flores artificiales… En tiradores de lámparas… Y hasta en etiquetas para botellas de veneno. ![]()
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Esto último, reconozcamoslo, tenía cierto sentido. Si te vas a beber veneno en plena noche… al menos que encuentres bien la botella. ![]()
Lo más divertido es que Hammer no patentó su pintura porque consideró que el radio era demasiado caro y demasiado escaso como para que aquello tuviera demasiado futuro comercial. No estuvo especialmente fino ahí.
O sí, según se mire…
Durante los años siguientes empezaron a aparecer empresas dedicadas a fabricar pinturas luminosas con radio. Y aquí aparece otro nombre importante: Sabin von Sochocky.
En 1913 el señor Sabin desarrolló su propia pintura luminosa con radio y al año siguiente fundó con George S. Willis la empresa que acabaría convirtiéndose en U.S. Radium. Y por si a esta historia le faltaba algo de mala leche… años después el propio von Sochocky acabaría muriendo en 1928 por envenenamiento por radio.
Que raro…
Bueno. Volvamos a 1913… mejor dicho… 14… En ese año comenzó la Primera Guerra Mundial. De repente poder ver la hora en la oscuridad dejó de ser una curiosidad y se convirtió en algo tremendamente útil. Un soldado podía consultar su reloj por la noche sin encender una luz y sin decirle al enemigo:
—Hola… estoy exactamente aquí. Dispárame ![]()
Digno de Gila… La cosa es que la demanda de relojes explotó. En 1916 el National Bureau of Standards estadounidense ya hablaba de peticiones “urgentes” para probar preparados luminosos con radio destinados no solo a relojes, sino también a instrumentos militares y navales utilizados de noche.
Y para pintar todas aquellas pequeñas cifras y agujas hacían falta manos muy precisas… Y entonces empieza la parte de esta historia que deja de tener demasiada gracia.
En 1917 la Radium Luminous Material Corporation abrió una planta en Orange, Nueva Jersey, donde se fabricaba y aplicaba una pintura luminosa llamada Undark. Muchas de las personas encargadas de pintar las esferas eran chicas muy jóvenes. El trabajo necesitaba una precisión enorme y había un problema: después de unas pinceladas, la punta del pincel perdía su forma. La solución que les enseñaban era muy sencilla: Labios… Pintura… Esfera… Labios… Pintura… Esfera… Y así una y otra vez. ![]()
La técnica incluso tenía nombre: lip pointing. Se metían el pincel entre los labios para volver a afinar la punta… y con cada pasada tragaban una cantidad minúscula de radio.
Pero el radio estaba además por todas partes. Años después algunas de aquellas mujeres recordarían que al terminar su turno su pelo y su ropa emitían un ligero resplandor en la oscuridad. Pensad un momento en la escena. Sales de trabajar… Llegas a casa… Apagas la luz… Y brillas.
Imaginad la cara de los maridos. Aun así la compañía seguía asegurando que todo el proceso era seguro.
El problema es que, aparte de la curiosidad de brillar en la noche, el cuerpo humano se lleva especialmente mal con el radio.
Químicamente se parece lo suficiente al calcio como para que nuestro organismo lo incorpore a los huesos. Y allí se queda. ¿Qué sucedió? Pues que empezaron a aparecer dolores, dientes que se caían, anemias, huesos extremadamente frágiles y necrosis en las mandíbulas. Algunas de aquellas chicas murieron pese a que la compañía seguía manteniendo que aquello era seguro.
En los años siguientes varias antiguas trabajadoras empezaron a demandar a la empresa. El caso más famoso fue el de Grace Fryer, Katherine Schaub, Edna Hussman, Albina Larice y Quinta McDonald.
Las cinco llegaron finalmente a un acuerdo en junio de 1928. Cada una recibió 10.000 dólares, una renta anual de 600 dólares mientras viviese y el pago de sus gastos médicos. Eso sí… La compañía nunca reconoció responsabilidad por sus enfermedades. Un poco: Vale, te pago pero no te reconozco que estás jodida por mi culpa. Y por desgracia no fueron ellas las únicas: en Ottawa, Illinois, otras pintoras de esferas de la Radium Dial Company acabaron viviendo años después prácticamente la misma pesadilla.
Catherine Donohue y sus compañeras ganaron su caso en 1938…
Décadas después aparecieron documentos originales de aquellas compañías. ¿Y sabéis qué ocurrió? Que algunos de los propios papeles seguían siendo radiactivos.
Pero vamos a avanzar.
Porque el radio no solo acabó en los relojes de las Radium Girls. También iba a terminar unido para siempre al nombre de una de las marcas más conocidas de la relojería italiana… Panerai.
Aquí conviene aclarar una cosa porque es fácil encontrar por internet que Panerai inventó el lume o incluso el primer material luminoso para relojes y por lo que he podido leer no fue así. Cuando Panerai llegó, Hammer llevaba más de una década “jugando” con radio.
Lo que hizo Panerai fue desarrollar su propia solución para la Marina Real italiana. En 1916 registró la patente de una sustancia a base de radio destinada a hacer visibles en la oscuridad esferas de instrumentos y miras navales. La llamó… RADIOMIR.
Sí… Antes de ser el nombre de un reloj… Radiomir era el nombre de un producto radiactivo.
Los primeros prototipos de los relojes Radiomir para la Marina italiana llegarían bastante después, en 1935.
Y necesitaban ser muy, muy visibles… De hecho Panerai cuenta una historia que me parece maravillosa.
Las esferas tipo sandwich podían contener tal cantidad de sustancia luminosa que los comandos submarinos tenían que cubrirlas con barro o algas durante algunas operaciones nocturnas para que no los descubriesen. ![]()
Imaginaros el diálogo.
—Giuseppe… necesitamos que el reloj se vea mejor por la noche.
—Hecho.
—Giuseppe… ahora se ve DEMASIADO.
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Con el paso de los años quedó bastante claro que llevar radio en los relojes tenía algunos inconvenientes… Entre ellos un pequeño detalle sin importancia que ya supondréis… la radioactividad. ![]()
Así que la industria empezó a buscar sustitutos. Y uno de ellos fue el tritio. Por lo que he leído el tritio es un isótopo radiactivo del hidrógeno pero emite radiación beta muy débil y tiene una semivida de unos 12,3 años. Como un perro mediano, vaya.
Esto de la semivida también lleva a confusión… No significa que al cumplir doce años y tres meses el lume diga:
—Hasta aquí hemos llegado…
Y se apague. ![]()
Significa, simplificando mucho, que después de 12,3 años queda aproximadamente la mitad del tritio original sin desintegrarse. Y después de otros 12,3 años, la mitad de esa mitad. Y después.. podríamos seguir hasta el infinito y más allá. Así que un reloj antiguo con tritio va perdiendo progresivamente capacidad de emitir luz.
Y seguramente más de uno habrá visto unas misteriosas letras T en esferas vintage. Pues vienen precisamente de ahí. Tritio. No era decoración. Avisaban del material luminoso utilizado. De ahí salen inscripciones como T SWISS MADE T o SWISS T<25.
Y aquí vuelven a aparecer nuestros primos de Panerai. En 1949 los italianos registraron el nombre Luminor para sus sustancias luminiscentes y, durante los años 60, dejaron de utilizar en sus relojes la antigua pasta de radio Radiomir y pasaron a un nuevo compuesto basado en tritio.
Otra vez. Radiomir no nació siendo un reloj. Luminor tampoco. Los dos eran nombres relacionados con sustancias luminosas.
Después alguien en marketing debió pensar:
—Oye… pues ya que tenemos los nombres registrados… ![]()
Y a partir de ahi tenemos dos de las familias más famosas de Panerai.
Entre el radio y los materiales modernos aparece además un invitado del que yo, sinceramente, no tenía ni idea: El prometio-147.
También se utilizó como fuente radiactiva para pinturas luminosas de relojes… Y no estamos hablando de una rareza experimental perdida en un laboratorio. Citizen reconoce oficialmente que utilizó prometio-147 en algunos de sus relojes fabricados antes de 1998. Su periodo de semidesintegración es todavía más corto: unos 2,6 años… Como un hámster, vaya… Se referían a él en las esferas con una P… a veces dentro de un círculo.. o Pm.
Sí… esa inocente P dentro de un círculo significa prometio. Otro material radiactivo que durante un tiempo también acabó pintado en las esferas. ![]()
Así que a estas alturas del partido histórico tenemos: Radio, tritio y prometio. Una delantera digna de Uruguay en el mundial… Y todo esto únicamente porque el ser humano se negaba a aceptar que por la noche no podía saber qué hora era. ![]()
Pero el tritio tuvo una segunda vida bastante diferente. En lugar de mezclarlo directamente con pintura, alguien pensó: ¿Y si encerramos el gas dentro de pequeños tubos de vidrio? Eso es básicamente lo que hacen los sistemas modernos de iluminación con tubos de tritio… En 1969 el físico suizo Oskar Thüler desarrolló en mb-microtec pequeños capilares de vidrio llenos de tritio capaces de producir luz sin ninguna fuente externa de energía y así en 1989 apareció el Traser P6500 Type 6, desarrollado para cumplir especificaciones del ejército estadounidense… Vale. Esto básicamente lo he copiado pegado porque por mucho que lo leo y releo no sé repetirlo.
Lo que sí sé es que Traser lo considera el primer reloj autoluminiscente que utilizó este sistema.
Y aquí está una diferencia que yo creo que a veces se confunde. Un reloj con tubos de tritio NO necesita ponerse debajo de una lámpara. Es decir. No necesita “cargarse”. Está brillando continuamente… Día y noche. Lo metas en un cajón durante una semana o te vayas a una cueva.
La contrapartida es que el tritio se desintegra… así que con los años su luminosidad va disminuyendo.
Mientras toda esta gente estaba buscando sustancias cada vez mejores para pintar agujas y números, los relojes electrónicos empezaron a resolver el problema de una manera bastante más… efectiva. ¿Que no puedes ver la hora? Pues enciéndela. ![]()
En 1972 apareció el Hamilton Pulsar. Un reloj completamente electrónico que mostraba la hora mediante números LED rojos. La primera versión, en oro de 18 quilates, costaba 2.100 dólares… Aproximadamente lo mismo que un coche pequeño en Estados Unidos en aquella época. ![]()
Pero aquellos LED consumían tanta batería que había un pequeño inconveniente. La pantalla estaba normalmente apagada… Para saber qué hora era… tenías que pulsar un botón ![]()
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Dos mil cien dólares por un reloj que no te decía la hora hasta que se lo pedías. Eso sí… sería preciso de narices.
Después llegaron los LCD, mucho más eficientes. Pero tenían otro pequeño problema. No emitían luz. Así que había que iluminarlos. Primero con pequeñas bombillas laterales… Que recuerdos… … y luego con soluciones bastante más “elegantes”…
A principios de los 90 Timex presentó INDIGLO. La idea era colocar detrás de la esfera una fina película electroluminiscente que actuaba prácticamente como una enorme bombilla plana. Al pulsar el botón, en vez de iluminarse una esquina del reloj… se iluminaba toda la esfera…
Un paso más hasta que llegó otro viejo conocido: El Casio A168.
El A168 apareció en 1995 con una lámina electroluminiscente detrás de la pantalla que repartía la luz uniformemente… Por eso pone bien grande en la esfera: ILLUMINATOR. No era simplemente una pegatina molona. Era una de las cosas importantes del reloj… Y pensar que cien años antes nos estábamos metiendo pinceles con radio en la boca… Algo habíamos avanzado. ![]()
Pero volvamos un momento atrás. En 1993 la empresa japonesa Nemoto desarrolló LumiNova. Era un pigmento capaz de absorber energía procedente de la luz y devolverla poco a poco cuando estaba en la oscuridad. Sin radio. Sin tritio. Sin prometio. Sin matar a nadie. Que ya era bastante avance. ![]()
Según Nemoto, LumiNova conseguía aproximadamente diez veces más brillo y una persistencia unas diez veces mayor que los antiguos pigmentos fosforescentes basados en sulfuro de zinc.
Posteriormente Nemoto se asoció con la suiza RC Tritec para suministrar estos pigmentos a la industria relojera suiza. De ahí acabaría surgiendo lo que conocemos como Swiss Super-LumiNova que tiene un funcionamiento radicalmente diferente al del radio o el tritio.
Super-LumiNova no genera su propia energía… La almacena. Le das luz… Guarda parte de esa energía… Apagas la luz… Y empieza a devolverla lentamente. Por eso cuando alguno de nosotros pone el reloj debajo de la linterna del móvil durante treinta segundos y después apaga el baño… No está haciendo ninguna prueba científica. Está haciendo el gilipollas. Pero el reloj brilla muchísimo. ![]()
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A partir de ahí las marcas empezaron a desarrollar sus propias soluciones y denominaciones.
Por ejemplo Seiko utiliza LumiBrite. Según la propia Seiko, después de exponerse suficientemente a la luz puede seguir emitiendo luz durante varias horas, aunque evidentemente cada vez con menos intensidad.
Rolex presentó Chromalight en 2008. De día es blanco… Y en la oscuridad emite ese tono azul tan característico… o eso dicen… Rolex volvió a modificarlo en 2021 para conseguir que mantuviera la intensidad durante más tiempo.
Y a partir de aquí empieza ya la competición moderna. Más brillo. Más duración. Otros colores. Índices construidos directamente en material luminiscente. Esferas enteras. Bisel. Caja. Correa. Si pueden conseguir que brille la hebilla, probablemente alguien lo hará. ![]()
El RC Tritec tiene actualmente Swiss Super-LumiNova X2… que dependiendo del color puede ofrecer hasta un 87 % más rendimiento que X1 después de una hora en la oscuridad.
Pero lo que más me ha gustado de todo esto es descubrir que también venden una variante llamada… Old Radium. ![]()
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La cuadratura del círculo.
El Old Radium no contiene radio. Es Super-LumiNova moderna y perfectamente segura pero está diseñada para parecerse al antiguo lume deteriorado de los relojes de radio. Ese color amarillento, tostado, marroncito… que tanto asociamos a los relojes vintage. RC Tritec explica que la radiación terminaba degradando los antiguos componentes luminiscentes y produciendo esas manchas y tonos marrones y ahora ellos reproducen deliberadamente ese aspecto con un material no radiactivo.
Pensadlo. Primero pusimos radio para que nuestros relojes brillasen. Descubrimos que el radio era peligroso. Lo eliminamos. Creamos materiales seguros. Y ahora teñimos esos materiales seguros para que parezcan estropeados por el radio que eliminamos ![]()
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Somos una especie maravillosa.
En abril de 2026, ayer como quien dice, IWC presentó su Big Pilot’s Watch Perpetual Calendar Ceralume. No tiene simplemente índices luminosos… La caja es luminosa… La esfera es luminosa… Y hasta la correa es luminosa. IWC mezcla pigmentos de Super-LumiNova con materiales cerámicos y asegura que el conjunto puede emitir ese tono azulado durante más de 24 horas. Eso sí… Limitado a 250 unidades. Baratito… Seguro…
Pero si pensáis que ya hemos terminado estáis muy equivocados… Porque nos falta Panerai. ¿Otra vez Panerai?
Sí, otra vez Panerai.
Panerai tiene actualmente una auténtica barbaridad llamada Submersible Elux LAB-ID. Es un reloj mecánico que tiene seis barriletes. Dos sirven para alimentar el movimiento durante tres días. ¿Y los otros cuatro? Para encender las luces. Dicen que en Vigo lo van a usar este año en Navidad. ![]()
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Cuando pulsas un botón, esos cuatro barriletes entregan su energía a un diminuto generador mecánico que produce electricidad y esa electricidad alimenta hasta 160 micro-LEDs situados en la esfera, las agujas y el bisel. Ofrece un total de unos 30 minutos de iluminación. Es decir… Hemos metido una pequeña central eléctrica dentro de un reloj mecánico… Para no tener que encender la luz de la mesilla ![]()
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Y todavía hay una última gracia. El nombre Elux tampoco es nuevo. Panerai ya había patentado en 1966 una tecnología denominada Elux para paneles electroluminiscentes destinados a instrumentos navales.
Supongo que alguno se estará preguntando… Entonces… ¿si compro un reloj antiguo con radio estoy seguro? Pues a ver cómo te lo digo… Que haya dejado de brillar no significa que el radio haya desaparecido. Lo que se degrada con los años es el material fosforescente que producía la luz al ser excitado por la radiación. El radio puede seguir allí. Y el radio-226 tiene una semivida de aproximadamente 1.600 años... Sí. MIL SEISCIENTOS. Más o menos lo que se ha llegado a estimar para algunas esponjas antárticas. Sí, una esponja. Y luego vamos de que nosotros somos seres superiores![]()
Después de cien años, la inmensa mayoría del radio sigue allí. Por eso la EPA, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, advierte expresamente de que los relojes y esferas antiguas con radio no deben desmontarse alegremente. Mientras estén intactos y en buen estado generalmente no representan un riesgo importante en un uso normal. El problema aparece si se abre la esfera, la pintura se desprende y podemos inhalar o ingerir partículas… ¿y qué le puede gustar más a los aficionados a los relojes que abrirlos?
Así que aquel reloj del abuelo que lleva cincuenta años sin emitir absolutamente ninguna luz… Puede que no esté tan muerto como parece. Puede que simplemente haya dejado de avisar. ![]()
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Y hasta aquí mi pequeña investigación sobre el lume que empezó porque @tofux quería saber por qué brillaban los relojes y ha hecho que yo haya terminado leyendo sobre radio, mujeres con mandíbulas necrosadas, comandos submarinos cubriendo Panerai con barro, tubos de tritio, prometio, Casios Illuminator y un reloj mecánico con 160 LEDs… Lo habitual para un día entre semana. ![]()
Como siempre seguramente habré metido la pata en algo… así que cualquier corrección, añadido, o sistema luminoso que conozcáis y se me haya escapado será bienvenido. Disfrutad del viernes que ya llega el fin de semana. A mi me llega la familia así que me tocará conciliar y seguramente tendré que bajar el ritmo… que estos días estoy publicando más que Casio referencias nuevas. ![]()
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Y ahora sí. Ya podéis encender la luz ![]()
PD: Y aquí la continuación gracias a @Sergi_c05 ![]()

































































