Muchas gracias, @oscro, me alegra que te haya resultado tan ameno. La próxima vez será cuestión de tener preparados dos chupitos. ![]()
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Muy bien traído, @JOSERRA100. Lo cual me suscita una reflexión. Supongamos que, tras los chupitos de @oscro, nos da por filosofar…
De la misma manera que los vitrales de las iglesias y catedrales buscaban transformar la luz en relato, en emoción y en misterio, los cloisonné en las esferas de los relojes parecen querer hacer algo similar con el tiempo: no medirlo de forma fría, sino envolverlo en belleza.
Los vitrales no solo filtran la luz del exterior; la reinterpretan. La fragmentan en colores que cambian a lo largo del día, recordándole al que los contempla que lo divino —o lo profundamente humano— no siempre se presenta de forma directa, sino a través de símbolos, de destellos, de narraciones hechas de vidrio. Cada escena es una pausa en el ruido del mundo, una invitación a mirar hacia arriba y a pensar que hay algo más grande que el instante inmediato.
Del mismo modo, el cloisonné en las esferas de los relojes convierte algo tan abstracto e implacable como el paso del tiempo en una pequeña obra de arte portátil. No es solo una superficie que marca horas: es un paisaje detenido, un instante que se resiste a desaparecer. Donde el reloj podría ser solo funcionalidad, el esmalte introduce contemplación; donde podría haber urgencia, aparece calma.
Quizá ambos, vitrales y cloisonné, comparten una misma intención: domesticar lo inabarcable. La luz, en un caso; el tiempo, en el otro. No para encerrarlos, sino para hacerlos habitables. Para que el ser humano pueda mirarlos de frente sin sentirse pequeño ante su inmensidad, sino acompañado por ella, como si lo infinito hubiera aceptado, por un momento, hacerse forma y color.
… sí, mejor no abusar de los chupitos.
Bien visto. La culpa es, como habría dicho el gran Blas de Lezo, de los ingleses. Me explico.
Entre 1941 y 1945, durante los veranos de la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido adoptó un horario situado dos horas por delante del meridiano de Greenwich (GMT), conocido como British Double Summer Time (BDST).
Esta medida fue posible porque al finalizar el verano de 1940 no se retrasaron los relojes una hora, como era habitual. Ese año, además, el horario de verano británico (BST) había comenzado antes de lo normal, concretamente el 25 de febrero.
En los años siguientes se mantuvo el mismo sistema: cada primavera los relojes se adelantaban una hora para pasar de BST a BDST, y cada otoño se atrasaban para volver a BST.
El 15 de julio de 1945 se retrasaron los relojes una hora, poniendo fin al horario doble de verano y regresando al BST. Más tarde, el 7 de octubre de ese mismo año, se produjo un nuevo retraso de una hora, que devolvió el horario a GMT para el invierno de 1945.
https://www.timeanddate.com/time/zone/uk/london?year=1947
Y no quedó ahí la cosa. El Reino Unido volvió a enredar con los horarios en años posteriores, por ejemplo en 1947, y también entre 1968 y 1971 cuando decidió adoptar el Central European Time (CET), nuestro huso, de manera experimental.
En cualquier caso, volviendo a nuestros relojes, es probable que ese 7 de octubre de 1945 llegara demasiado justo para aplicar cambios adicionales, por lo que los modelos se quedaron tal y como estaban. ![]()
Ese Tissot sin duda tiene aire de trotamundos. Si no recuerdo mal, compartía calibre con el Mido 5200.
El calibre era un… (buscando)… sí, un ETA E10.061.
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Muchísimas gracias, @Durruti, para mí no hay mejor recompensa que leer mensajes así. ![]()
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Muchas gracias, @cibertris. ![]()
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Espero que eso no me convierta en uno de esos “influencers”…
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Muchas gracias por tus palabras, @Temazos. Me alegra que la lectura te haya resultado interesante. Al final, como he comentado en otras ocasiones, los relojes son solo la excusa para asomarse a otras épocas y descubrir pequeños detalles que suelen pasar desapercibidos con el tiempo.
Si te apetece y tienes un rato, quizá te interesen otros hilos que publiqué. Me permito la autocita. ![]()
Hay un par dedicados a hazañas aéreas y a los relojes que estuvieron presentes en ellas. El primero, sobre el reloj de Jimmy Doolittle, me atrevería a decir que fue una primicia en el mundo de habla hispana.
Otro hilo trata sobre la “escalada joyera” de los fabricantes, en la que se fueron añadiendo cada vez más rubíes a los calibres, casi como una escalada armamentística en miniatura. En la última actualización hablaba de una pieza con, supuestamente, 120 rubíes.
Por último, está el hilo de “divagaciones de fin de semana”. En principio iba a ser el primero de una serie (tengo apuntes para dos o tres hilos más), donde empiezo con una idea general, como el uso del tiempo para organizar la vida en común, y acabo derivando hacia relojes concretos, muchos de ellos poco conocidos, que daban respuesta a problemas muy específicos, como la sincronización con una hora oficial. Si lo lees, verás que da bastante juego y que, gracias a las aportaciones de otros compañeros, el hilo va tomando nuevos caminos.
Sobre el tema del oro, estos relojes suelen cuidarse casi como si fueran piezas de museo. Como has visto, hay una foto del dial desmontado, que puede responder tanto a la comprobación de las marcas de Stern Frères en la parte trasera como a tareas de mantenimiento ligero, o a ambas cosas.
No todo el oro se comporta igual. El oro puro, de 24 quilates, no se oxida ni se oscurece. En cambio, el que se utilizó en estos relojes es de 18 quilates y sí puede sufrir cambios con el tiempo en función de la aleación empleada. En cualquier caso, como decía antes, se han conservado con bastante cuidado.
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Muchas gracias, Sergio. Lo digo siempre, con el apoyo de lectores como vosotros es mucho más fácil. ![]()
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Muchas gracias, @AutonomoResignado.
Es un trabajo de equipo, todos aportamos nuestro pequeño grano de arena para hacer de este foro lo que es.
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Al contrario, gracias a vosotros, @Nearco, por leerlo y comentar.





