Comando Morteau: Los relojes Lip

En realidad, más que “Comando Morteau” este rincón del foro, dedicado inicialmente a Yema, debería ser el Comando Besançon, ya que Yema fue, desde su inicio y durante la mayor parte de su trayectoria, una empresa de Besançon.

Y en Besançon Yema no fue la empresa más antigua, ni más importante, ni más innovadora (pero para el Drake, sí que es la que hizo los relojes más molones) Esa empresa es, sin duda, Lip. La importancia de Lip se puede ver, por ejemplo, en el enciclopédico libro “Wristwatches/Armmbanduhen/Montres-Bracelets” en el que Lip tiene dedicas seis páginas (la media es de dos por marca) y Yema… pues no sale.

La empresa fue fundada en Besançon en l867 por Emmanuel Lipmann, hijo de una familia alsaciona judía de relojeros. El nombre comercial de Lip fue adoptado en 1908 y desde entonces tuvo un recorrido muy exitoso, vendiendo más de diez millones de relojes, hasta que por la crisis del cuarzo a principios de los 70 quedó arruinada y fue la primera empresa francesa autogestionada que, obviamente, se fue a la porra y desde entonces tuvo diferentes avatares hasta la actualidad, que es una empresa modesta con gran historia, que vende modelos atractivos y económicos.

Con unos hitos muy interesantes.

En 1904 encargaron al matrimonio Curie que crearan un material luminoso, obviamente radiactivo, que son las primeras manecillas visibles de noche. Ya sabemos cómo acabaron los Curie…

En 1933 crearon el calibre rectangular T18, que fue el calibre rectangular en serie más vendido del mundo. El reloj T(tonneau)18 es conocido ahora como “Winston Churchill” por haber sido regalado al estadista en 1948. Un reloj rectangular bonito y económico.

Por supuesto que este reloj está presentado en el foro por @Tortuga_Shelly

Lip participó en la travesía del aviador Jean Mermoz, héroe de la Aeropostale como Saint Exuperi, creando instrumentos para su hidroavión “Croix du Sud”, del que surge la colección T10.

Mi modelo más querido es el “Himalaya”, que ascendió al Annapurna en 1950 (pirmer ocho mil escalado) con la cordada Herzog/Terray/Rebuffat y Lachenal.

En 1953 crearon el Lip Electrique, quizás el primer reloj electrónico del mundo, que regalaron al General De Gaulle, cogiendo el nombre de “De Gaulle” y también “reloj de los presidentes” (Bill Clinton llevó uno en muchas ocasiones)

1967 fue el momento del Nautic Ski, precioso reloj compresor con bisel interno y estética skindiver.

Y acabando con los modelos famosos de Lip, el cronómetro Mach 2000, que es… rarito…

Esta historia, explicada por los mismos Lip (de ahí he pirateado los datos)

https://lip.fr/en/content/6-our-history

Bueno, a enseñar vuestros Lip…

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Reeditado hace poco.

Sin embargo, tiene a Roger Tallón, un reputado diseñador industrial, como creador. Enlazo con el mejor tema que he escrito en HdR.

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Quería poner los enlaces a hilos de foro sobre Lip, pero no he tenido tiempo. Ese de los diseñadores es extraordinario realmente, está en “Los intocables”? Merecería estarlo.

El Mach 2000 es un reloj que no me disgusta, que nunca me compraría pero que me gustaría tener en mi colección. Lo llevaría de vez en cuando a la ópera o algún acontecimiento social. Encuentro que es muy ochentero, mi década prodigiosa.

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Algunos hilos previos de Lip en el foro.

Me llama especialmente la atención éste sobre la relación entre Lip y la relojería rusa

O éste

y

Donde se define a Fred Lipmann como “comunista de pro”, me ha encantado

@Ned-Flanders menciona a Lip tangencialmente, aunque es muy interesante como historia de los primeros relojes electrónicos y de cuarzo

Aunque claro que Sensei @Tortuga_Shelly riza el rizo sobre este particular

Solamente me he leído las primeras líneas de cada hilo, pero hay mucha información y vale la pena repasarlo. El foro es una mina de información, pero hay que cavar un poquito.

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Me ha encantado leerlo, gracias!

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Fenomenal recopilación, me ha sorprendido gratamente ver de lo que fueron capaces nuestros vecinos de allende los Pirineos.

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Buenísima recopilación, a leer y paladear con calma, muchísimas gracias Hernán

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Yo solamente tengo dos relojes Lip, ahora me ha llegado el Himalaya, con el que tengo una conexión especial, y ahora va el rollito nostálgico, pero que tan relacionado está con los relojes.

Todos los escolares barceloneses de mi generación, a caballo entre los 60 y los 70, los primeros niños que estudiamos la EGB, íbamos una vez a visitar la fábrica de la Coca Cola en la Verneda, ahí veíamos la cadena de envasado y nos daban explicaciones sobre que la Coca Cola no llevaba coca. No recuerdo si había degustación, pero creo que lo recordaría, porque habría sido un acontecimiento para mí, ya que mi madre nos tenía prohibida totalmente la Coca Cola (ella era del zumo de zanahoria, que era maravilloso para la vista y por eso tengo operados los dos ojos de desprendimiento de retina, de cataratas y me trato contra un futuro glaucoma). Total, que después de la visita tenías que hacer una redacción y los que lo hacíamos bien, pero no ganábamos, teníamos como premio de consolación un libro barato de bolsillo.

A mí me cayó "Annapurna, primer ocho mil ", de Maurice Herzog, en esta edición

Yo era muy muy joven, once o doce años, y no me interesaba nada el tema, pero un día aburrido, creo que veraneando en la Cerdaña, lo cogí y me apasionó. Narra la escalada en primavera de 1950 del primer ocho mil que fue ascendido (y descendido para contar que se había llegado) Los escaladores fueron cuatro franceses. Tres miembros de la mayor élite de la escalada, los “Guías de Chalmonix”, Lionel Terray (el mejor escalador de su generación y el mejor deportista en la historia con el nombre de Lionel), Gaston Rebuffat y Louis Lachenal. De jefe estaba Maurice Herzog, un escalador competente que estaba allí por haber sido de la resistencia gaullinsta contra los nazis y que tuvo los contactos políticos suficientes para organizar la expedición.

El libro es una maravilla, porque explica los problemas que tenían los escaladores de la época, ya no para escalar, sino simplemente para llegar a la base de la montaña y encontrar una vía de acceso. En su caso, el objetivo de la expedición era el Dhaulagiri, la séptima cima más alta de los catorce ocho miles, y de forma secundaria, el Annapurna, situado en la misma zona. Los expedicionarios estuvieron explorando el Dhaulagiri durante mucho tiempo, hasta llegar a la conclusión de que no era escalable, y por tanto cambiaron de montaña al Annapurna. El gran problema que tuvieron fue encontrar un camino para llegar a su base, los lugareños (cinco mil metros por debajo) nunca se habían acercado.

Tras múltiples peripecias, llegaron al Annapurna, encontraron una vía de escalada y con grandes penalidades Herzog y Lachenal consiguieron llegar a la cima. La vuelta al campo base de los cuatro expedicionarios fue terriblemente penosa y sufrieron gravísimas congelaciones, sobre todo Herzog. La parte final del libro es el relato del regreso, en el que van amputando a Herzog, poco a poco, falange a falange, todos los dedos de las manos y los pies, que habían congelado.

La ascensión fue una hazaña muy notable, porque pese a ser el Annapurna uno de los ocho miles más bajos, es el más peligroso por las avalanchas y tenía el ratio de muertes por escalada más alto de todos los ocho miles. Normalmente los que van a la caza de “los catorce” lo dejan el último por el preligro letal que tiene.

El libro de Herzog, muy ameno, inaugura la “literatura de expedición al Himalaya” y fija los tópicos del género, la llegada al campo base, el montaje de los diferentes campos de altura con la monotonía del subir y bajar, las avalanchas, la nieve derretida para hacer te, la ascensión postrera y el dramático retorno.

Yo me aficioné tanto al alpinismo con ese libro, tanto tanto, que decidí leer muchos más. Tengo en mi casa unos cien libros del género y soy un gran entendido del tema de los ocho miles, ubicación, altura, escaladas, etc. Por supuesto no he hecho en mi vida ni una escalada, siempre he sido gordo, flojucho y torpe, y tengo vértigo. Mi deporte es el “sillonbol”.

Para los más jóvenes que les pueda interesar el tema, les recomiendo muchísimo los documentales de “Al filo de lo imposible”, que a lo largo de los años y con diferentes escaladores hicieron los catorce ocho miles, y que básicamente consisten en unos vascos que se ponen ciegos de bacalao y chorizo en el campo base y luego están a punto de palmarla (o, desgraciadamente, palman) subiendo y bajando el montañón. Juanito Oiarzabal es experto tanto en comer bacalao como en estar a punto de palmarla. Muy entretenido.

En el año dos mil, cuando se cumplieron los 50 años de la ascensión al Annapurna, los de al filo y Herzog, el único superviviente de la cordada, se encontraron en el campo base del Annapurna y tiraron la última página del libro desde la cima, allí donde pone “Hay otros Annapurnas en la vida de los hombres”

Y todo este rollo va porque… pues resulta que los relojes Lip fueron los usados por la expedición y los que llegaron a la cima del primer ocho mil . Aquí no hay duda como en el Everest, que se ascendió tres años después, con eso de los Rolex o los Smiths. El reloj fue sin duda un Lip Himalaya, que reflejaba la afición del Lipman por el alpinismo (no olvidemos que Besançon esté en la puerta de los alpes). Según la publicidad de Lip, éste fue el reloj de Herzog y cía (ya lo había puesto en el primer post del hilo)

Hasta no ponerme a investigar sobre Lip, yo desconocía totalmetne el reloj. Me puse a buscar un vintage y lo encontré, por muy poco dinero, ni cien euros. Es de 34 mm aunque parece más grande y es muy parecido al de Herzog, salvo que no es bullseye. No va muy bien, pero funciona, y es mucho más bonito que los HImalaya que ahora hace Lip. Una pequeña joya que me vincula con mi infancia, con mis aficiones y con un momento muy importante de la historia, no ya del deporte, si no de las exploraciones.

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Mi otro Lip ya fue presentado anteriormente. Es un relojito de cuarzo muy sencillo que compré por 17€ en Cash Converters. Homenajea al Jean Mermoz y su expedición con el hidroavión “Croix de Sud”. Soy muy aficionado a la aviación y puedo identificar centenares de modelos de aviones de combate, pero el rollito de la Aeropostale no me interesa demasiado y Saint-Exupéri, compañero de Mermoz en la empresa y autor del libro más cursi y sobrevalorado de la historia, me repatea el hígado. Lo único que me interesa de él es el misterio de su desaparición en 1944 cuando pilotaba su P-38 (ese avión sí que me interesa, y mucho).

Refresquemos la memoria sobre el pequeño y no demasiado relevante Lip Croix du Sud. Este reloj tiene varios modelos diferentes, uno de ellos incluso imita a un instrumento de avión, pero hecho de manera bastante pedestre.




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Ostras no habré pasado veces por delante de la ya desaparecida fábrica de Coca Cola de la Verneda!!! Que recuerdos…
A los de mi época nos tocó la de Chupachups y la Danone de visita escolar.

Muy chulo el reloj y lo más importante es que te conectará con ese momento especial de tu infancia, a disfrutarlo!!!

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Muy buen hilo, Hernán. Por la información sobre Lip, por la recopilación de hilos sobre la marca, y por esas chispas de pasión que se aprecian, cuando escribes sobre las montañas.

:clap:

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Gracias, ¿pero nadie tiene ningún Lip propio para enseñar?

Pues si. Lo compré para mi pareja y jamás se lo puso. Así que sigue en el mismo estado , aún con la pegatina trasera.


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El reloj que la publicidad presenta como el usado por Maurice Herzog no lleva la marca “Himalaya”, si no “Elgiloy”. Se refería a otra innovación mecánica de los relojes Lip, el uso del “muelle irrompible” Elgiloy.

El “elgiloy” es un súper material que se usa para fabricar resortes o muelles de gran resistencia. Aquí lo que nos explica la Wikipedia

El resorte Elgiloy fue un gran argumento publicitario de Lip, y se encuentran Himalayas vintage con la marca Elgiloy.


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Editions Octubre y Lip han concertado una colaboración que ha producido unos relojes muy atractivos y a buen precio, más bonitos, a mí entender, que los del catálogo normal de Lip. A seguir con atención.

https://www.octobre-editions.com/fr-fr/journal-octobre/octobre-x-lip

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¡Me acabo de comprar los dos! Me parecen preciosos y hasta he podido aplicar un vale de descuetno de 10€.

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Ahí va el mío…

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Después de leer sobre el comando Morteau no pude resistir y al final cayó un Lip Himalaya

Caja de 33 un poco justo pero cada vez me gustan más los relojes pequeños

Lo he limpiado a fondo y está en bastante buen estado

Adelanta uno o dos minutos diarios pero en principio no lo tocaré, a ver cómo va después de unos días de uso.

Debía llevar bastante tiempo parado

Tapa con el sello de Lip más o menos de los 50 hasta los 60

Con una inscripción de laminado de 40 micrones que se conserva bastante bien

Fixoflex original de la marca, o la que recomendaba la marca en esa época, también laminada en oro y el interior de acero

Estoy contento con la adquisición

Gracias @Drake por enseñarme estos Lips, el próximo un Yema.

Ahora ya estoy preparado para subir al Himalaya.

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